Lectio Divina 2013-12-01: Manténganse despiertos porque no saben qué día …
Y aquí estamos de nuevo, dispuestos a comenzar un nuevo año litúrgico, el ciclo A, en el que el evangelio de Mateo será la columna vertebral de la nueva serie de pasajes de la Escritura que leeremos cada domingo. Es también el comienzo de un nuevo tiempo litúrgico, el Adviento, nuestra preparación para la celebración del nacimiento de Jesús.
“¡Caminemos a la luz del Señor!” (Isaías 2:5) y “Manténganse despiertos… Estén preparados” (Mateo 24:42, 44). Estas dos frases contienen el núcleo de este denso periodo litúrgico, cuya culminación será la celebración de la Natividad: Dios se hizo hombre y compartió nuestra condición para hacernos partícipes de su propia divinidad. En el proceso hacia esa festividad, la “luz” y el “estar en vela y despiertos” son los símbolos a los que nos referiremos constantemente. Los cristianos de “la primera generación”, interpretaron las palabras del Señor como el anuncio y la voz de alerta respecto a su vuelta gloriosa, que ellos creían inminente; para nosotros, su significado puede ser menos urgente, pero implica las mismas exigencias en lo que toca a nuestra vida diaria.

El pasado jueves 14 de noviembre 2013 hemos tenido la celebración de acogida como miembro comprometido de un simpatizante de la comunidad. Recogemos aquí las palabras de nuestro Presidente y el rito celebrado. Ha sido un día de júbilo y esperanza, porque nuestra comunidad sigue creciendo.
El año litúrgico está a punto de terminar, al igual que el evangelio de Lucas, que ha sido nuestro hilo conductor a lo largo del ciclo C. También se acerca Jesús al su propio final: está a un paso de dar cumplimiento a su misión por medio de la muerte… y la resurrección.
Si eres joven entre 20 y 30 años y quieres un espacio propio donde compartir tu fe y tu orientación sexual y/o identidad de género, Crismhom quiere comenzar un grupo donde puedas vivir estas dos realidades, un sitio para crecer como cristiano y para militar como gay, lesbiana, transexual y bisexual. Un espacio dinámico que irá configurándose a la medida de nuestras necesidades.
A veces son las opiniones políticas o la orientación religiosa e incluso cristiana, o la situación matrimonial o afectiva… Por las razones que sean, todos tendemos a crearnos nuestros propios “pecadores públicos oficiales”, aquellos a los que menospreciamos o evitamos. Seamos sinceros e intentemos identificarlos y las razones por las que los miramos con espíritu de superioridad. ¿Hay alguna manera de vencer esos sentimientos, de convertirnos en signos de reconciliación? ¿Qué pasos tendríamos que dar para “compartir nuestra mesa” con ellos?
Según la Wikipedia, «Lectio Divina (latín: lectura divina, ‘lectura orante’) es una metodología de reflexión y oración de un texto bíblico utilizado por católicos desde los primeros años del Cristianismo. El primero en utilizar la expresión fue Orígenes (aprox. 185-254), teólogo, quien afirmaba que para leer la Biblia con provecho es necesario hacerlo con atención, constancia y oración. En el centro de la práctica de la lectio divina se encuentra una actitud receptiva y reflexiva de lo que Dios dice por medio de la palabra». Ya puedes consultar