Cuando todo está dicho
Acabo de terminar una llamada telefónica recibida en un día más que mundanamente ajetreado.
En ella se me propone, otra vez, ocupar un lugar de servicio. No voy a decir que me llega de sorpresa ya que intuía, por otras cosas que se han ido dando en mi vida, que esta etapa comenzaba y era posible que fuera, también, con esta forma.
Ya he dicho que si.
Pues acabada la llamada busco el santoral del día. Me encuentro que es el día de san Humberto, patrono de los llamados a gobernar en situaciones difíciles.
Solo puedo decir algo que me enseñó mi Maestro espiritual: «Padre, si quieres, aparta de mí ese cáliz. Pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya«.
A mis pronto 50 años, una creativa forma de morir y resucitar. Cosas de mi Dios.
El hombre en muchas ocasiones vive la experiencia del exilio, es decir de alejarse voluntariamente de Dios. Cuando el hombre vive apartado de Dios experimenta la tiniebla, la ausencia del amor, la frialdad y el desamparo. En estas circunstancias el hombre siente nostalgia del amor de Dios y descubre la necesidad de volver a encontrar la luz que le guíe al Señor.
Hoy 9 de marzo he decidido dejar esta cuaresma de lado.
En el evangelio Jesús critica el abuso en la utilización del templo con fines mercantilistas. Hay una crítica de la fe por parte de Jesús cuando se establece una relación comercial con Dios. Esto sucede cuando se pone una vela, se hace un sacrificio, se visita un lugar santo, se hace una pequeña ofrenda, con la condición de que Dios me otorgue el favor , me quite la dificultad, me sane de la enfermedad y me libere de las cruces de la vida. Si me lo concede soy feliz, pero si el Señor no me da lo que le pido, me enfado con él, dejo de rezar e incluso puedo plantearme dejar de creer en El.
Este domingo el evangelio nos narra la experiencia de la transfiguración de Jesús delante de sus discípulos más íntimos. Van camino de Jerusalén donde tendrá lugar la pasión y muerte de Jesús y su Resurrección de los muertos. Y Jesús quiere fortalecer la fe de sus discípulos para afrontar la experiencia dura de la persecución y muerte que con mucha probabilidad le pasara a Él y al círculo más cercanos de discípulos.