¡Cuesta tan poco!
Me enseñaron que sólo lo que se trabaja con esfuerzo, aquello que nos cuesta de verdad es lo que da frutos que realmente valen la pena. Es cierto. Pero hay también muchas cosas que sin costar nada tienen mucho valor: una palabra de agradecimiento, dar un paseo, dejarse acariciar por los rayos del sol, una llamada aunque sea perdida, porque me acordé de ti. Sí, ciertamente hay cosas que valen la pena y no cuestan nada.

Si eres joven entre 20 y 30 años y quieres un espacio propio donde compartir tu fe y tu orientación sexual y/o identidad de género, Crismhom quiere comenzar un grupo donde puedas vivir estas dos realidades, un sitio para crecer como cristiano y para militar como gay, lesbiana, transexual y bisexual. Un espacio dinámico que irá configurándose a la medida de nuestras necesidades.
A veces son las opiniones políticas o la orientación religiosa e incluso cristiana, o la situación matrimonial o afectiva… Por las razones que sean, todos tendemos a crearnos nuestros propios “pecadores públicos oficiales”, aquellos a los que menospreciamos o evitamos. Seamos sinceros e intentemos identificarlos y las razones por las que los miramos con espíritu de superioridad. ¿Hay alguna manera de vencer esos sentimientos, de convertirnos en signos de reconciliación? ¿Qué pasos tendríamos que dar para “compartir nuestra mesa” con ellos?
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Según la Wikipedia, «Lectio Divina (latín: lectura divina, ‘lectura orante’) es una metodología de reflexión y oración de un texto bíblico utilizado por católicos desde los primeros años del Cristianismo. El primero en utilizar la expresión fue Orígenes (aprox. 185-254), teólogo, quien afirmaba que para leer la Biblia con provecho es necesario hacerlo con atención, constancia y oración. En el centro de la práctica de la lectio divina se encuentra una actitud receptiva y reflexiva de lo que Dios dice por medio de la palabra». Ya puedes consultar