CONFLICTO CON UN REY
Hoy día vivimos en sociedad. Nos relacionamos con compañer@s de trabajo, con amig@s, con familiares, con la pareja, con cristian@s en comunidad, etc. Nunca esperaríamos tener conflicto con ninguno de ell@s. Siempre se piensa que se trata con personas educadas y respetuosas pero nos encontramos con todo lo contrario y es en esos momentos donde se muestra de lo que estamos hechos: de nuestro carácter o del carácter que Dios nos amolda.
Según la Wikipedia, «Lectio Divina (latín: lectura divina, ‘lectura orante’) es una metodología de reflexión y oración de un texto bíblico utilizado por católicos desde los primeros años del Cristianismo. El primero en utilizar la expresión fue Orígenes (aprox. 185-254), teólogo, quien afirmaba que para leer la Biblia con provecho es necesario hacerlo con atención, constancia y oración. En el centro de la práctica de la lectio divina se encuentra una actitud receptiva y reflexiva de lo que Dios dice por medio de la palabra». Ya puedes consultar
Esta página contiene la Lectio Divina con reflexiones escritas por el Reverendo D. Mariano Perrón, sacerdote católico de la archidiócesis de Madrid.
En aquel tiempo, a algunos que, teniéndose por justos, se sentían seguros de sí mismos y despreciaban a los demás, dijo Jesús esta parábola: «Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; el otro, un publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior: «¡Oh Dios!, te doy gracias, porque no soy como los demás: ladrones, injustos, adúlteros; ni como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo.» El publicano, en cambio, se quedó atrás y no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo; sólo se golpeaba el pecho, diciendo: «¡Oh Dios!, ten compasión de este pecador.» Os digo que éste bajó a su casa justificado, y aquél no. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.»
El secretario general y portavoz de la Conferencia Episcopal Española, Juan Antonio Martínez Camino, vuelve a la carga contra el matrimonio igualitario pese a los nuevos aires que vienen del Vaticano por lo que a la forma de referirse públicamente a la realidad homosexual se refiere. Eso sí, Martínez Camino ya no tiene problema en usar la palabra “matrimonio” aplicada a parejas del mismo sexo, siempre que se trate de una institución separada de la de las parejas de distinto sexo. Lo que de verdad parece molestar al portavoz de los obispos españoles es que se use el mismo marco jurídico para todas las parejas.