Perdón por distorsionar la realidad
Perdón, Señor, por empeñarme en distorsionar la realidad para convencerme de que no soy apreciado ni querido. No es cierto, aunque esa sea mi percepción y (aún peor) mi sentimiento. Contemplar la indiferencia de los demás hacia mí no crea pensamientos ni sentimientos positivos. Sea pues mi acción la contemplación de la no indiferencia de aquellos, la que me haga ver una realidad más precisa. Concédeme, Señor, la desaparición de prejuicios y fantasmas y ver la claridad y el calor del amanecer del sol que me alumbra.

Si eres joven entre 20 y 30 años y quieres un espacio propio donde compartir tu fe y tu orientación sexual y/o identidad de género, Crismhom quiere comenzar un grupo donde puedas vivir estas dos realidades, un sitio para crecer como cristiano y para militar como gay, lesbiana, transexual y bisexual. Un espacio dinámico que irá configurándose a la medida de nuestras necesidades.
A veces son las opiniones políticas o la orientación religiosa e incluso cristiana, o la situación matrimonial o afectiva… Por las razones que sean, todos tendemos a crearnos nuestros propios “pecadores públicos oficiales”, aquellos a los que menospreciamos o evitamos. Seamos sinceros e intentemos identificarlos y las razones por las que los miramos con espíritu de superioridad. ¿Hay alguna manera de vencer esos sentimientos, de convertirnos en signos de reconciliación? ¿Qué pasos tendríamos que dar para “compartir nuestra mesa” con ellos?