Búsqueda avanzada
  • Tipo de contenido

  • Categorías

  • Autor

  • Limpiar filtros

Sobre la ternura de los gestos diarios

Contemplando a una pareja con un niño pequeño cogido por su madre en brazos según tomaba hoy el metro en la mañana para ir a trabajar. Veo al chico que según se sientan mira al pequeño, estira su mano y le acaricia el pié. Veo cómo se miran y sonríen. Él se reclina sobre el hombro de su chica, estira su brazo por detrás de ella cogiéndola y con la otra mano le hace carantoñas al pequeño, vuelve a reclinar su cabeza sobre el hombro de la chica. Veo cómo se miran y sonríen. Una imagen sencilla, diaria. Sin embargo, despierta en mí una gran ternura.

Las cenizas y el gozo

 Hoy con ilusión me he despertado para ir a misa temprano. Hoy miércoles de ceniza, hoy día del Amor.

Esta cuaresma me encuentra, ya desde hace unas semanas, con la espera ansiosa y gozosa de comenzarla.  Cosas de la gracia.
Así, con los brazos abiertos y las alas del alma, solo hay gozo en mi corazón.
Porque la conversión siempre es necesaria, porque no vamos a Dios sino que YA estamos en Dios y una limpieza de su casa, nuestro corazón, es la mayor ofrenda que podemos darle desde la gratitud. 
Hoy con gozo he recibido estas cenizas de amor.
 

 

2018-04-02 «Los cristianos Lgtbi como discípulos de Jesús están llamados a ser instrumentos de sanación «

El evangelio nos describe una jornada de la vida pública de Jesús en tres escenas:
1.-La curación de la suegra de Pedro. El escenario ha cambiado ya no es la sinagoga sino la casa, lugar profano. Allí también se va a manifestar la soberanía de Dios a través de la sanación de la suegra de Pedro. Que la mujer estuviera postrada en la cama con fiebre significa que estaba grave. Jesús en un gesto típico, la toma de la mano y la levanta. Con este signo Jesús manifiesta que la soberanía de Dios manifestada en la curación de la mujer se produce también en el ámbito profano, en la vida cotidiana. La mujer inmediatamente se pone a servirles. Es la característica propia y fundamental de discípulo: el servicio gratuito y callado.
2.-Un sumario de la actividad de Jesús centrado en sanaciones.  Al anochecer cuando la ley del sábado ya se había terminado y estaba permitido desplazarse, llevan a Jesús a todos los enfermos para que lossane. En esta escena se pasa de la curación individual a otras curaciones en masa.Jesús hace presente el reino de Dios a través de la liberación integral de la persona, incluida su sanación. Es la irrupción de la soberanía de Dios que va venciendo al mal ya en este mundo. Aparece aquí el misterio del enfermo no sanado. Aunque le llevaron todos los enfermos, Jesús curo a muchos pero no a todos. Es el misterio desgarrador de la enfermedad que no es sanada y que tiene que afrontarse desde el abandono y la confianza total en Dios.

Confiando en los planes de Dios

Confiando en el plan de felicidad que el de Arriba tiene pensado para cada uno con un cariño inmenso. Habitualmente ese plan va mucho más allá que mis torpes intuiciones humanas. Mis planes no son tus planes. Hoy, mi queridísimo Señor, quiero abrirme con confianza a tus planes, a lo que detecto en mi vida cotidiana que proviene de ti para que vayas haciendo mi vida feliz a tu gusto. Contemplando y acogiendo con agradecimiento los sucesos de mi vida y los cruces con otras vidas, personas que pones a mi lado. GRACIAS, mi queridísimo Señor, por estar ahí junto a mí.

2018-02-11 «Las personas LGTBI son vasijas bien hechas por las manos del Alfarero Divino»

El evangelio nos describe la primera actividad de Jesús en Galilea que es la curación de un leproso. La lepra era considerada como uno de los peores males que uno podía sufrir. El leproso era como un muerto viviente, tenía que vivir apartado de la ciudad y era considerado impuro, por lo que nadie podía encontrarse con él; el que se encontraba y tocaba a un leproso se convertía en una persona impura. La curación de un leproso era comparada con la resurrección de un muerto. Además de la lepra ritual, es decir, aquella que hacía que el leproso fuera  tenido por impuro, estaba la lepra moral, que consistía en que se creía  que el leproso había cometido un pecado grave y por eso Dios le había castigado con esta enfermedad. El leproso era un pecador público y estaba estigmatizado.
Desgraciadamente hoy los hombres y mujeres lgtbi siguen siendo tratados en algunos sectores de la sociedad y de la Iglesia como leprosos sociales, como seres impuros, pecadores y enfermos. Lo más grave es la interiorización de esta apreciación negativa que hacen algunos sectores sociales y eclesiales en personas Lgtbi cristianas que lleva a la culpabilización y al autorechazo, a que se consideren ellas mismas leprosos morales.

Sobre la impotencia

Contemplando la impotencia de un padre que ve cómo su hija tras seis meses de baja por estrés laboral y ansiedad se incorpora a su trabajo y en momentos se ve incapaz de seguir adelante. Sola en un país extranjero. Mirando el dolor de este padre que acompaña, está ahí y escucha. Deseando vivamente, pero renunciando a dar sus soluciones, intentar imponer su criterio. Sentimientos de impotencia, no llegar, no saber. Acompañar y estar ahí es lo único que puede hacer y hace. Quizá sea suficiente aunque a él le parezca poco.

Mi cielo compartido

Hoy, un día más, la vida me ha dado la posibilidad de levantar la vista, mirar al frente y elevarla al cielo.
Mirar al frente para contemplar esa vida que estoy viviendo y a cada unx que circula por ella.

Señora de la Luz

Hoy es el día de Ntra Sra de la Candelaria. Hoy se celebra el dia de la Vida Consagrada.. 
«Llegada la noche, me fui a dormir tarde.
Me desperté igualmente a las 3:15, como todos los días. Me puse el habito y salí de mi celda para pasar por el servicio antes de ir a la iglesia para el rezo de Vigilias. En la base de las escaleras cogí mi capa. Por suerte la tenemos y con placer se usa en estos días de comienzo del invierno. La Iglesia del monasterio de Nuestra Señora de los Ángeles es muy grande y fría en estas épocas y, a estas horas, mucho más.
Me llamó la atención cómo me miraban los hermanos. 
Sonrisas, complicidad, alguno que otro se veía que agradecía a Dios al verme.