Destino y camino
El buscador de Dios tiene algo de peregrino. Es importante el destino, pero también es importante el camino, cada etapa, los afanes de cada día. A veces la marcha es llevadera, otras se hace cuesta arriba.
El buscador de Dios tiene algo de peregrino. Es importante el destino, pero también es importante el camino, cada etapa, los afanes de cada día. A veces la marcha es llevadera, otras se hace cuesta arriba.
Frustrado muchas veces por la falta de tiempo. Aunque sin deseo de hacer más cosas, sino de seguir con lo que hago, lo mejor que puedo y sé. Hoy le pido a Dios que me haga vislumbrar el proyecto de vida que el Señor, con cariño inmenso, pensó para mí.
Saberme amado, perdonado y enviado. Desde mi verdad y mi debilidad, siento que Dios me envía. Acompañar, contemplar, compartir. Cuidar los hábitos de la misión que el Señor me encomienda. Confianza y libertad en medio de la oración, los motores del seguimiento de Cristo resucitado.
¡¡¡Feliz Pascua de Resurrección!!!
Te veo en la cruz, sólo por amor.
Te veo en la cruz, muriendo por mí.
¿Qué puedo hacer por ti, Señor?
¿Qué puedo hacer por ti, Señor?
Sin palabras, no sé qué decir, no hay nada que decir. Sin palabras para rezar, sin palabras para conversar. Sin palabras. Silencio sin palabras. Ausencia de palabras en silencio. Elocuencia sin palabras. Silencio elocuente. Hoy, Señor, acompañándote en el huerto de los olivos, me he quedado sin palabras con las que rezar.
Mi palabra será como la lluvia que al caer desde el cielo empapa la tierra, la fecunda la llena de vida. Mi palabra será como la lluvia que al caer, empapa la tierra, la llena de vida.
Cuando no sentimos que Dios está en nuestra vida, sigamos las huellas de otros que pensamos que sí que le siguen.
Cayendo en la cuenta de que la unión de pequeños síes acaba formando un gran SÍ.

Carta del presidente de CRISMHOM frente a la celebración del Triduo Pascual y la Semana Santa 2013.
Queridos todos:
Nos disponemos a vivir en estos días la memoria de la entrega final de Jesús. Su vida que fue una acogida de los últimos, de los rechazados, de todos aquellos que en la sociedad de su momento no daban la talla, le llevó a convertirse en uno más de ellos, y como ellos rechazado por los sumos sacerdotes y las autoridades.
Cristo a pesar de su condición divina no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos. y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo levantó sobre todo, y le concedió el Nombre sobre todo nombre; de modo que al nombre de Jesus toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo. Y toda lengua proclame ¡Jesucristo el Señor! para gloria de Dios Padre.
Flp 2, 6-11