Semana Santa 2017
Por ti he aguantado afrentas, la vergüenza cubrió mi rostro. Soy un extraño para mis hermanos, un extranjero para los hijos de mi madre; porque me devora el celo de tu templo, y las afrentas con que te afrentan caen sobre mí.
La afrenta me destroza el corazón, y desfallezco. Espero compasión, y no la hay; consoladores, y no los encuentro. En mi comida me echaron hiel, para mi sed me dieron vinagre.
Alabaré el nombre de Dios con cantos, proclamaré su grandeza con acción de gracias. Miradlo, los humildes, y alegraos, buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón. Que el Señor escucha a sus pobres, no desprecia a sus cautivos.
Siguen apareciendo más informaciones sobre la persecución organizada de las autoridades chechenas contra su población homosexual. Días atrás nos hacíamos eco de la tortura sufrida por un hombre gay, sometido a la corriente de una silla eléctrica casera para que delatara a otros homosexuales. Con el mismo objetivo parece que se constituyó un ilegal campo de concentración de prisioneros gais en la ciudad chechena de Argún, a unos 15 kilómetros de Grozni (la capital de la república). Según recoge Novaya Gazeta (el mismo diario ruso que destapó el escándalo sobre los secuestros, torturas y homicidios de homosexuales en la república rusa de Chechenia), el campo se ubica en un antiguo complejo militar, oficialmente sin uso desde hace años. El mismo medio también deja claro que no es el único centro de detenciones que las autoridades chechenas mantienen en secreto.
La raíz del sufrimiento de la corporalidad, la mente-emocion y la espiritualidad, es el apego.
¿Dónde está Dios?… Se ve, o no se ve.
Hoy nos hacemos eco de las palabras de H. Nouwen
Jesús es la Luz. Él mismo nos dice “quien cree en mi no camina en tinieblas porque tendrá la luz de la vida”
La muerte y la vida, dos caras antagónicas de nuestro pensamiento. Jesús se expresó claramente: “Lázaro ha muerto, pero yo iré a despertarlo”. Tengo la percepción de que todos necesitamos en nuestra vida despertadores, timbres, señales que nos hagan descubrir que la vida y la muerte son un proceso de plenitud.
No puedo vivir sin mi piel, no la dejo doblada encima de la silla de mi habitación o colgada en el armario. No la mudo, no la cambio… va siempre conmigo, aunque no siempre me agrade…