Carta a Jesús
Hola Jesús, ¨Mi¨ carpintero:
No puedo dejar pasar este día. Un día de vida y un nuevo comienzo.
No puedo dejar pasar este día sin tenerte presente y con el alma agradecida. Agradecido por estos últimos 32 años y por estos 49 años.
A veces pienso en el hombre que no fui.
¿Cómo hubiese sido mi vida sin ti? Sin tu presencia, sin tu ausencia, sin esta dinámica, a veces extraña, en la que nos movemos TÚ y yo.
¿Qué hombre hubiese sido?
La muerte y la vida, dos caras antagónicas de nuestro pensamiento. Jesús se expresó claramente: “Lázaro ha muerto, pero yo iré a despertarlo”. Tengo la percepción de que todos necesitamos en nuestra vida despertadores, timbres, señales que nos hagan descubrir que la vida y la muerte son un proceso de plenitud.
No puedo vivir sin mi piel, no la dejo doblada encima de la silla de mi habitación o colgada en el armario. No la mudo, no la cambio… va siempre conmigo, aunque no siempre me agrade…
Cuando no es por una charla organizada por el arzobispado de Barcelona en la que un católico homosexual recomienda el celibato a los gays es por 
Docenas. Hay docenas de terapias para estar mejor, para ser más felices, para solucionar conflictos personales que se hacen comunitarios, sociales,…
Muchas veces nos acercamos al evangelio con una actitud de “a ver qué me dice Jesús hoy”; buscamos sus palabras y las devoramos, sin prestar mucha atención a sus gestos, al contexto de la situación que nos narra el evangelio, y mejor no hablar de nuestro no fijarnos en los “personajes secundarios”.
Hola María:
El tiempo de la tierra es el de la cuaresma, y es propicio pare