Dejar crecer a los demás
Dejar crecer a los demás es un profundo acto de ternura. Aclarar y explicar mis frustraciones y no rumiarlas también lo es. La Navidad es contemplar la ternura y esperanza de la visita y cuidado de Dios hacia nosotros. El Señor viene a encontrarse con nosotros. ¿Cómo puedo responder ante tanta ternura? Cuida de uno de estos pequeños nos dice Jesús. Están a nuestro alcance hacer y cultivar estos gestos de ternura.
LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO 2, 1-12
En la oración del 24 de diciembre de 2014, se leyó la carta de felicitación de Santiago Agrelo, obispo de Tánger. “No temáis, os traigo la buena noticia, la gran alegría para todo el pueblo: hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un salvador, el Mesías, el Señor”. “Fijaos en vuestra asamblea: no hay en ella muchos sabios en lo humano, ni muchos poderosos, ni muchos aristócratas; sino que, lo necio del mundo lo ha escogido Dios para humillar a los sabios, y lo débil del mundo lo ha escogido Dios para humillar lo poderoso. Aún más, ha escogido la gente baja del mundo, lo despreciable, lo que no cuenta, para anular a lo que cuenta, de modo que nadie pueda gloriarse en presencia del Señor”.