…que cuando yo era pequeño se llamaba Amor propio. Las palabras de conceptos muy usados, de cosas sometidos a desgaste, se cambian a menudo, como esos mismos objetos desgastados. Por defecto, los gais tenemos la autoestima siempre en guardia contra la hostilidad de alrededor.
Hoy jueves me estoy acordando de algunas citas y lecturas, disculpadme que las ponga aquí en torrente, descolocadas. La más divertida, Madrid, 1990. Carmen, cuarentona, espera de noche en casa la llegada de Antonio, cónyuge. Tarda mucho, y cae en el remolino de la preocupación. Se pone a llorar a la una menos cuarto,