Fátima: Quarta aparição Nossa Senhora

Soy uno de esos locos convencidos de que la oración (en todas sus acepciones y en todas las formas espirituales existentes) es la gran herramienta de la vida espiritual en esta vida.
Soy uno de esos locos convencidos que si nos juntáramos más a orar desde el corazón, este mundo cambiaría a mejor.
Soy uno de esos locos que no pueden vivir sin dedicarle tiempo a ello y que intenta vivir rezando mientras dicta una conferencia, un curso, viaja en metro, habla con alguien, hace el amor o simplemente durante la noche después de hacerlo.
Soy uno de esos locos convencidos de que estamos en las manos de Dios y que Dios nos bendecirá, así que esos tiempos son para ser dedicados a mediar por aquellos y aquello que nos rodea.

Lo más natural, y que surge desde lo profundo del alma, es «montar una tienda».
Nossa Senhora (Nuestra Señora) hace su primera aparición cuando le apetece. En mi vida fue muy anterior a mi nacimiento, que nace (valga la redundancia) con una promesa a Ella. Pero el SABER no es CONOCER y, personalmente, su primera aparición en mi vida fue muy posterior (aunque resignificó todo lo anterior). Siempre he dicho que mis conversiones fueron arrancadas a Jesús por su mediación. Pero tarde la conocí. Y se presento como aquella que estaba escondida tras bastidores mientras yo me convertía en el protagonista de mi vida.

