Ayer terminando una conferencia, y en conversaciones posteriores, cai en cuenta de lo necesitadas que estan nuestras almas. Habían ido a recibir y habiendo acabado … aun querían más. Y yo me encontraba dando.
Llegue a casa y recibí las confirmaciones de más cosas para hacer en lo que resta el semestre. Nada podía ir mejor.
Pero en la vida del cristiano, ese caminante peregrino enamorado del Dios desconocido, además de no haber descanso ni donde reposar la cabeza no siempre es de día y en la noche también se camina.
Y en esa noche a veces no hay luna ni estrellas sino unos ojos brillantes que marcan dirección. A lo lejos, más cercanos o en medio, siempre moviéndose y haciéndote mover despertándote amor.
Pero mi alma también necesita y hace mucho que no se lo digo.