2017-05-17 Manifiesto de la FELGTB en el día mundial contra la LGTB fobia
El 17 de mayo se celebra en todo el mundo el Día internacional contra la Homofobia, Bifobia y Transfobia. Esta fecha fue elegida en 1990 para conmemorar la salida de la homosexualidad de la lista de enfermedades de la Organización Mundial de la Salud, hito que cambió la percepción del colectivo LGTB en todo el mundo.
La dignidad de cada persona constituye la base de nuestro estado de derecho y está amparada en la Constitución Española. La igualdad y la libertad de todas las personas independientemente de su orientación sexual o identidad de género son derechos fundamentales reconocidos por la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la Carta Europea de Derechos Humanos y la Carta de Derechos Fundamentales de la UE. La inacción contra la discriminación por materia de orientación sexual o identidad de género, es renunciar a defender los derechos humanos de la Carta de la ONU de 1948, que nuestra legislación a todos los niveles institucionales nos exige defender.
En la unión con Cristo nos precede y nos guía la Virgen María…En ella encontramos, pura e inalterada, la verdadera esencia de la Iglesia y así, a través de ella, aprendemos a conocer y a amar el misterio de la Iglesia que vive en la historia


El hecho de que María está totalmente en Dios
María elevada al cielo nos indica la meta última de nuestra peregrinación terrestre. Nos recuerda que todo nuestro ser –espíritu, alma y cuerpo- está destinado a la plenitud de la vida: que quien vive y muere en el amor de Dios y del prójimo será transfigurado a imagen del cuerpo glorioso de Cristo resucitado (Papa Benedicto XVI, Ángelus, 15 de agosto).
“María está íntimamente asociada, por su unión con Cristo, a lo que creemos. En la concepción virginal de María tenemos un signo claro de la filiación divina de Cristo. El origen eterno de Cristo está en el Padre; él es el Hijo, en sentido total y único; y por eso, es engendrado en el tiempo sin concurso de varón. Siendo Hijo, Jesús puede traer al mundo un nuevo comienzo y una nueva luz, la plenitud del amor fiel de Dios, que se entrega a los hombres. Por otra parte, la verdadera maternidad de María ha asegurado para el Hijo de Dios una verdadera historia humana, una verdadera carne, en la que morirá en la cruz y resucitará de los muertos. María lo acompañará hasta la cruz (cf.