2014-03-06 Oración Ecuménica por el Día Internacional de la Mujer.

Mujeres en el Antiguo Testamento
En el libro de Rut, una mujer moabita aparece como un modelo de amor fiel. En su historia con Noemí vislumbramos el compromiso entre dos mujeres y el mismo Dios. Las palabras que Rut emplea son una de las más bellas declaraciones que podemos encontrar en el A. Testamento.
Saboreando el libro de Ruth:
“No insistas más en que me separe de ti. Donde tu vayas, yo iré; donde tú vivas, viviré; tu pueblo es mi pueblo y tu Dios mi Dios; donde tu mueras moriré y allí me enterraran. Juro hoy solemnemente ante Dios que solo la muerte nos ha de separar.”



Jn. 4, 5 -42. 


Mateo 3:13-17
La Epifanía del Serñor: En esta celebración, el signo que destaca es sin duda la actitud de los Magos, su respuesta a una llamada que les hizo abandonar su casa y su tierra en Oriente para buscar al rey de Israel. La pregunta que plantean y el lugar que visitan para encontrar al niño también merecen nuestra atención. El lado positivo es su deseo de encontrar y adorar a aquel cuya importancia les parece tan grande que no dudan en seguir una pista tan incierta como una estrella en el cielo, y viajar de noche (de nuevo la oscuridad) enfrentándose al peligro y la zozobra de lo desconocido. La dimensión negativa (como siempre, la paradoja) es el lugar donde buscan al niño. Su búsqueda sigue las reglas más estrictas de la lógica: ¿en qué otro sitio se ha de encontrar a un rey recién nacido sino en palacio? Y de nuevo (sí, la paradoja), tienen que abandonar la corte y la capital del reino y encaminarse a una aldea diminuta, a una casa humilde (Mateo no menciona ni el establo ni el pesebre), donde al cabo encuentran y adoran al rey recién nacido. Y ellos, varones “sabios”, observadores de signos en los cielos, encuentran la Verdad, la Sabiduría misma, la Palabra de Dios, encarnada en un niño, ¡un “infante”, incapaz de hablar!