El perdón: respuesta del que se siente querido

El perdón, consciente, incondicional y gratuito sólo puede darse cuando uno ha sido, y se siente, infinitamente querido, perdonado. Y tan agradecido por ello que uno no puede sino imitar ¡aquello tan grande que le han regalado!

Relaciones no deseadas que implica el perdón

El perdón implica una relación no deseada con el mal que se nos hace, una vinculación con el resquemor, la venganza y otros sentimientos que experimento en mi interior y que conscientemente decido no volcar en los demás, para sufrirlos yo. No se puede perdonar a medias. Es preciso una renuncia, a veces faraónica, a uno mismo, a mis propias heridas.

El perdón: un gran acontecimiento

La causa del perdón no es el tiempo, la comprensión o el poder personal de perdonar. Cuando el perdón ocurre, es un auténtico acontecimiento que se produce en un instante concreto, inspirado, «mágico», que se recuerda con día y hora rozando lo sobrenatural, que viene de fuera y nos sorprende hasta el punto de reconocer que no es nuestro. El perdón es ese instante; quizá desencadenado por un proceso previo, tras el que se inicia otro: la reconciliación.

Aproximaciones al perdón

El tiempo no perdona, perdonamos cada uno de nosotros. El olvido que da el tiempo no es perdón. Para perdonar lo imperdonable, tratamos de comprender. Sin embargo la raíz honda del perdón es el amor sin comprensión. Ostentamos nuestro poder de perdonar, decidiendo y negociando el momento y la forma en que perdonamos. El verdadero perdón es incondicional.

Yo no lo hubiera hecho mejor

Contemplando el lado más humano de personas a las que por la relación laboral que tengo con ellas, me resulta difícil acercarme. Personas con las que en momentos puntuales he sido crítico. Personas que el tiempo va poniendo en su lugar. Mirando con aprecio su trabajo, poniéndome en su lugar. Viendo la dificultad de estar en su posición, creo que yo no lo hubiera hecho mejor.

El amor es escudo

El amor no es sólo un sentimiento, sino una apuesta, un acto consciente de la voluntad, un intento constante sin desfallecer, basado en la confianza. Te amo porque creo en ti. Lo que vale la pena se plenifica desde el amor. Sin amor, uno se queda sin vida. El amor es como un escudo. Todo es soportable desde el amor. Se puede sacar lo mejor de lo peor. Para el que ama, a todo se le puede sacar provecho para bien.

¿Quién es Dios para amarnos así?

¿Quién es Dios para amarnos así? El que se hizo uno de nosotros. Su amor nos redime y nos libera, el Dios de los pobres. Como jugando a quién libera a quién, vivimos así para poder rescatar y ser rescatados. Sólo el amor rompe las cadenas. Somos libres en la medida en que conocemos el amor. Esa es la medida en la que me experimento feliz. ¿Cómo experimentar su amor? Su amor nos precede, sale siempre a nuestro encuentro.

Alegría que permanece

Estando Ignacio de Loyola recuperándose de su herida del asedio en Pamplona y queriendo leer libros de caballerías para pasar el rato, sólo le pudieron dar vidas de santos. Viéndose él pensando en grandes hazañas como caballero o compitiendo en proezas con los santos, encontraba gran gusto y consolación. Sin embargo, pasado un tiempo las proezas de caballero que había imaginado le dejaban vacío y baldío, mientras que las de los santos permanecían, dejándole gran sensación de alegría.

Lectio Divina 2013-12-01: Manténganse despiertos porque no saben qué día …

Y aquí estamos de nuevo, dispuestos a comenzar un nuevo año litúrgico, el ciclo A, en el que el evangelio de Mateo será la columna vertebral de la nueva serie de pasajes de la Escritura que leeremos cada domingo. Es también el comienzo de un nuevo tiempo litúrgico, el Adviento, nuestra preparación para la celebración del nacimiento de Jesús.

“¡Caminemos a la luz del Señor!” (Isaías 2:5) y “Manténganse despiertos… Estén preparados” (Mateo 24:42, 44). Estas dos frases contienen el núcleo de este denso periodo litúrgico, cuya culminación será la celebración de la Natividad: Dios se hizo hombre y compartió nuestra condición para hacernos partícipes de su propia divinidad. En el proceso hacia esa festividad, la “luz” y el “estar en vela y despiertos” son los símbolos a los que nos referiremos constantemente. Los cristianos de “la primera generación”, interpretaron las palabras del Señor como el anuncio y la voz de alerta respecto a su vuelta gloriosa, que ellos creían inminente; para nosotros, su significado puede ser menos urgente, pero implica las mismas exigencias en lo que toca a nuestra vida diaria.

Gozos pasajero

Gozos pasajeros, cosas que tanto me tiran momentáneamente. Pasan y al poco tiempo desaparecen. Contemplando cómo me atraen y el placer que me dan y cómo tras un tiempo el sentimiento disminuye y desaparece: prestigio, poder, dinero, atracción física y sexual, éxito, fama. Mirando también otras cosas que también me atraen pero no desaparecen con el tiempo: amistad, presencia silenciosa, cariño, entrega y servicio. Sea mi criterio de discernimiento lo que de forma permanente y no pasajera, me hace feliz.