Aspirando a que la vida llene el corazón
La vida es un camino y cada situación y etapa nos interpelan y plantean sus propios retos. Con todo quizás podemos aspirar a seguir un camino que nos llene el corazón, aun con dudas o sin saber exactamente a dónde vamos. Quizás la gracia de Dios consiste en desear fervientemente gastar nuestra vida amando. Y a partir de aquí seguir aquellas pistas que sentimos nos permiten amar más y tener el corazón más grande.
La Sagrada Familia: Jesús, María y José. Pues sí: familia, y santa, porque en medio de las circunstancias más duras y angustiosas, pueden permanecer unidos y dar una respuesta de fidelidad a los planes de Dios. Sí, porque conocen y viven “revestidos” de compasión, humildad y paciencia; porque entienden que el único tipo de sometimiento, obediencia o consideración que observa un cristiano es el que se le debe a Dios. Edificada sobre ese cimiento, el amor de Dios al hombre y del hombre a Dios, cualquier relación humana, cualquier gesto de servicio y cariño, de sacrificio y vida en común, los trabajos y los gozos, todo se convierte en culto y comunión. El texto de Colosenses, insisto, puede darnos a clave para entender esta fiesta.