Búsqueda avanzada
  • Tipo de contenido

  • Categorías

  • Autor

  • Limpiar filtros

Aprendiendo a vivir la incertidumbre

Contemplando la incertidumbre en torno al futuro. Pidiéndole a mi queridísimo Señor, que me conceda la paz y lucidez para vivir en el hoy, convirtiendo el agobio de anticipar el mañana en el disfrute de un presente incierto donde se gesta una oportunidad para dar un paso hacia adelante, aprender a ser más feliz, aunque aún no sepa cuándo, cómo o con qué medios. No permitas que desperdicie esta oportunidad.

Mucho más que una canción

 De todo se aprende y allí donde nuestro ego nos lleva en nuestras decisiones (muchas veces camufladas de Dios) se puede rectificar.

La verdadera voluntad de Dios se encuentra en el centro de un bosque en nuestro interior, rodeado de espejismos que hay que limpiar de la mente-emoción.

Confiar y aceptar la incertidumbre es el verdadero camino de la Fe y de la recta intención. 

CAMINAR SOBRE LAS AGUAS es el camino del verdadero cristiano.

Creí que obraba bien, 
creí tener respuestas.
Tome el camino que encontré, 
y me ha traído aquí.

Tomando decisiones importantes

Cuando tenemos que tomar una decisión importante, ese deseo de saber lo que Dios quiere puede ocultar a veces nuestra dificultad para soportar una situación de incertidumbre: querríamos estar dispensados de tener que decidir por nosotros mismos. No obstante, la voluntad del Señor suele ser la de que sepamos decidir, incluso si no estamos absolutamente seguros de que esta decisión es la mejor. En efecto, en esta capacidad de decidir en medio de la incertidumbre, haciendo lo que creemos lo mejor y sin pasar horas dándole vueltas, existe una actitud de CONFIANZA y ABANDONO: “Señor, he reflexionado y rezado para conocer tu voluntad; no la veo muy claramente, pero no me inquieto, y no voy a pasarme horas dándole vueltas; decido tal cosa, porque bien estudiado, me parece lo mejor que puedo hacer. Y dejo todo en tus manos. Sé muy bien que, incluso si me equivoco, Tú no te enfadarás conmigo, pues he actuado con recta intención; y si me equivoco, sé que sabras sacar un bien de este error mío.

Jesús, ¿qué me dices cuando callas?

Cuando callo lo que digo es “que te quiero”,
que mi amor te ama en silencio,
como en silencio muere el grano para darse por entero.

Cuando callo lo que digo es “dame tiempo”,
el tiempo necesario para poner sobre tu rostro un beso nuevo.

Cuando callo lo que digo es “que te espero”,
que siempre te he esperado, aunque tú,
no siempre aquí hayas vuelto.

Cuando callo lo que digo es “que me cuentes lo que vives y sin miedo”;
pues cuando tímido me dices:
“¿Señor, no sé en verdad cómo comienzo?”,
Yo ya he empezado a leer en tu secreto.

Cuando callo lo que digo es “te respeto”,
pues siendo el que todo lo hizo y aún más puedo,
para hacerlo ahora en ti, necesito tu “sí, quiero”.

Cuando callo lo que digo es “que de ti estoy sediento”;
de regalarte la verdad que dé tu alumbramiento.
¡Quiero llenarte de Vida !!!!

Cuando callo lo que digo es “¡escuchemos!”,
el soplo del Espíritu ya va a levantar vuelo

Morir y nacer y morir y …

 «La diferencia entre vivir desde el alma y vivir sólo desde el ego radica en tres cosas: la habilidad de percibir y aprender nuevas maneras, la tenacidad de atravesar senderos turbulentos y la paciencia de aprender el amor profundo con el tiempo… Se necesita un corazón que esté dispuesto a morir y nacer y morir y nacer una y otra vez».

Clarissa Pinkola Estes

2018-09 Intención de oración del mes de septiembre

Por el comienzo de curso en Crismhom

Volvemos a la actividad habitual tras la pausa del verano. Ojala el periodo vacacional nos haya servido para descansar y tambien para encontrar espacios de encuentro personal con el Señor más amplios y profundos que nos hayan renovado para continuar nuestro camino de seguimento. 

Señor Jesús, en este comienzo de curso danos la luz de tu Espiritu para que sepamos orientar adecuadamente la misión que nuestra comunidad Crismhom tiene encomendada, siendo testigos de tu Reino y anunciando la Buena Noticia entre las personas LGTBI y luchando por nuestro derecho a vivir, compartir y celebrar la fe cristiana de manera libre y abierta con nuestra propia idetidad personal en el seno de las diversas iglesias. 

#MeQueer

Estos días en tuiter se ha popularizado el hashtag #mequeer. Con esa etiqueta distintas personas LGTBI evocan momentos de su adolescencia y juventud, vivencias que han tenido que afrontar, a menudo en solitario. Se trata de hacer ver a mucha gente lo que supone ese ir tomando conciencia de la propia identidad, especialmente en la juventud y en momentos de muchísima inseguridad. Al ir escuchando esas distintas voces, se van superponiendo escenarios difíciles y muchas heridas. Las palabras homófobas dichas alegremente por familia y seres queridos que te deberían proteger, pero que dan por sentado que «esto» solo ocurre en otras familias. Las actitudes cómplices de educadores, disfrazadas de buen rollito, que sin embargo son munición para señalar, machacar y reforzar los muros que en muchos contextos van aislando al diferente. Chistes, miradas displicentes, violencia, comentarios gratuitos -y a menudo más nacidos de la ignorancia que de la malicia-, aceptación reticente de los «amigos especiales» de tu hijo mientras la familia no se entere. También hay testimonios distintos, positivos, de momentos de aceptación, de abrazos inesperados, de historias de liberación y fuerza.