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2014-12-25 Navidad

En la oración del 24 de diciembre de 2014, se leyó la carta de felicitación de Santiago Agrelo, obispo de Tánger. No temáis, os traigo la buena noticia, la gran alegría para todo el pueblo: hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un salvador, el Mesías, el Señor”.Fijaos en vuestra asamblea: no hay en ella muchos sabios en lo humano, ni muchos poderosos, ni muchos aristócratas; sino que, lo necio del mundo lo ha escogido Dios para humillar a los sabios, y lo débil del mundo lo ha escogido Dios para humillar lo poderoso. Aún más, ha escogido la gente baja del mundo, lo despreciable, lo que no cuenta, para anular a lo que cuenta, de modo que nadie pueda gloriarse en presencia del Señor”.

La alegría: expresión de ternura

La alegría es expresión de ternura. ¿Nos lo pasamos bien? Estar en espacios inútiles de presencia y calidez, momentos de desenfado y risa, perdiendo la obligación de la intendencia es expresión de ternura. Nos sería útil cuidar nuestra mirada sobre los demás. Nuestras emociones se originan sobre lo que percibimos de ellos. Educar nuestro mirar para que sea tierno detectando y creyendo en lo bueno y positivo que existe en los demás. En eso deberíamos ser expertos los cristianos.

2014-12-25 En una Iglesia devastada oran dos niños. Feliz Navidad 2014

24/12/2014: Blog de Xavier PikazaEn una iglesia devastada de algún lugar de Oriente oran dos niños ante Jesús que nace. Con ese signo de inmenso dolor y esperanza aún más grande, Mabel y yo queremos felicitar la Navidad a todos los amigos, y a los lectores de este blog. No vemos el Belén, pero está delante de los dos niños que oran, a nuestras espaldas.

¿No debería estar guardando reposo?

Contemplando a una chiquilla embarazada montada sobre un asno. Junto a ella, su novio y prometido. Ella con una barriga de casi nueve meses y sin estar casados. Guiados por sutiles intuiciones, superan lo que amigos y familiares puedan pensar. De camino hacia su pueblo natal, Belén, para inscribirse en un censo para poder cobrar impuestos. ¿No debería estar ella haciendo reposo? Contemplando a unas amigas lesbianas cuidando de dos gemelas y una niña pequeña. Mirando su paz y alegría interior en medio del agobio y agetreo exterior. Intentando conocer a un no nacido aún, que por mí quiso venir al mundo para que más le ame y le siga.

Sobre la omnipotencia de Dios

Contemplando la omnipotencia de Dios que no quiere llevar a cabo el proyecto de redención del mundo solo. Quiere necesitar y depender de la ayuda de una chiquilla, María, y la mía (un alguien insignificante) para llevarlo a cabo. Contemplando cómo tanto María como yo mismo, somos piezas clave para el proyecto de redención de Dios. Contemplando la humanidad de Cristo, el deseo expreso de ser uno de tantos, carne de nuestra carne, limitado y pequeño.

Lectio Divina 2014-12-21: «¡El Señor está contigo!»

DEL EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS 1, 26- 38
 
En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando en su presencia, dijo:
 
— Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.
 
Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquel. El ángel le dijo:
 
— No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.
 
Y María dijo al ángel:
 
— ¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?
 
El ángel le contestó:
 
— El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.
 
María contestó:
 
— Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.
 
Y la dejó el ángel.
 
Palabra del Señor
 

Gestos cotidianos

Los gestos cotidianos valen más que mil palabras: compartir una comida, una mesa donde se habla, dar un paseo, contemplar un paisaje. La comparación, el juicio y la queja nos inundan y nos deshacen. Es un gran logro poder recibir la capacidad de no agobiarse, por el hondo convencimiento de saberse caído en la gracia de Dios.

Relaciones nuevas

La experiencia creyente se distingue por cultivar unas relaciones nuevas. Se siente llamada a mirar la realidad de cada persona con cariño. El homo productor consumidor es esa realidad y su mirada mercantilista hace pasar la relación a segundo plano. La comunicación se vincula al consumo y el encuentro personal no es tan esencial. Se vive el momento, el instante para uno mismo, quizá experiencias intensas pero no duraderas. ¿Quién es mi prójimo digital? El contacto virtual no debe reemplazar el contacto humano. Domesticar el miedo, la frustración y la angustia a través de fármacos es una práctica de nuestra sociedad más habitual de lo que nos pueda parecer. Dios mira a todas estas personas con ternura y se le conmueven las entrañas, porque quiere estar caminando con nosotros en lo cotidiano sin hacer ningún juicio.

Es bueno que existas

Nos cuesta remontar en nuestro mundo relacional cuando las relaciones significativas de nuestra vida se quiebran. Sólo es posible transmitir el cariño y cercanía de Dios a través de nuestro propio calor. Necesitamos experimentar y escuchar de alguien la frase «Es bueno que existas». Aunque los animales no necesitan ser confirnados, la persona constantemente busca tímidamente un sí. Dios también busca relaciones, nos ha creado para tener relaciones. ¿Puede una relación cambiar tanto a una persona? Realmente sí, es posible. La fe se transmite desde el encuentro y el encuentro con Jesús nos cambia. El mundo está ansioso de relaciones.

El que llama es fiel y cumple su palabra

Hoy cuando he ido a misa, me dan dado este mensaje para ti. No dijo quien era. Sólo me dijo que tú lo sabrías.

Vive alegre, reza sin cesar, da gracias en toda ocasión, porque eso es lo que Dios quiere de ti, en Cristo Jesús. No impidas la acción del Espíritu Santo, ni desprecies el don de profecía. Somete todo a prueba y quédate con lo bueno. Abstente de toda clase de mal. Que el Dios de la paz te santifique en todo y que todo tu ser, espíritu, alma y cuerpo, se conserve irreprochable hasta la llegada de nuestro Señor Jesucristo. El que te ha llamado es fiel y cumplirá su promesa (Tesalonicenses 5, 16-24)