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Amor saca amor

Que siempre que se piense en Cristo, nos acordemos del amor con que nos hizo tantas mercedes y cuán grande nos le mostró Dios en darnos tal prenda del amor que nos tiene: que amor saca amor. Y aunque sea muy a los principios y nosotros muy ruines, procuremos ir mirando esto siempre y despertándonos para amar; porque si una vez nos hace el Señor merced que se nos imprima en el corazón este amor, sernos ha todo fácil y obraremos muy en breve y muy sin trabajo (Libro de la Vida, Santa Teresa de Jesús).

2015-04-16 «Todos somos un poco Tomás»

 

A modo de entrada.

            Todos nosotros somos un poco Tomás, nos cuesta aceptarlo pero en algún sitio de nuestra alma sigue la duda; tampoco es una cuestión de fácil respuesta, han pasado los siglos, tenemos textos traducidos y traducidos, desgastados.

            Pero nuestro corazón sabe, se estremece ante la presencia intuida, como los de Emaús sentimos y sabemos, aunque no lo sepamos decir bien, es lo inefable, sabemos, pero no lo sabemos decir.

            No sabemos decir con las palabras, lo sabemos en el fondo de nuestro corazón, que el Señor vive, que ya no muere mas, lo sabemos porque nos lo dice el Espíritu, lo sabemos y lo sentimos, no necesitamos tocar las llagas, no necesitamos verlas; a la pregunta de Jesus: ¿Quién soy Yo para vosotros…? la lengua no sabe responder, pero el Espíritu nos lo dice: “Tu eres el Hijo de Dios vivo, el Cristo”.

 

Pensamientos a evitar

Dios nos libre, por su Pasión, de decir ni pensar, para detenerse en ello, «si soy más antigua», «si he más años», «si he trabajado más», «si tratan a la otra mejor». Estos pensamientos, si vinieren, es menester atajarlos con presteza; que si se detienen en ellos, o lo ponen en plática, es pestilencia y de donde nacen grandes males (Camino de Perfección, Santa Teresa de Jesús).

Oraciones teresianas

Repasando cómo la oración vocal nos permite dirigirnos sencillamente a Dios cuando nuestra cabeza y corazón no dan para más. La oración mental, muy propia de la época de Santa Teresa, estaba prohibida para las mujeres. Entrar en diálogo de amistad con Dios, con aquel que sabemos que nos ama. Lecturas, escrituras, reflexión intelectual y de corazón. Cuando el silencio se hace vivo, las palabras ya no son necesarias, se pasa a la oración contemplativa de quietud. Esta oración nos permite recibir el regalo de estar en el mundo y mirarlo con los ojos de Dios. Y así trabajar por su proyecto. Los últimos segundos de Santa Teresa dicen «muero hija de la iglesia».

Red de oración

A través de la oración no sólo traemos presente a Dios en nuestra vida, sino que con nuestra oración traemos a Dios a la vida de los demás. En la dificultad, parece que nos quedamos solos y en la oración que llama a más oración, uno puede sentir cómo otros rezan por uno y crear una red de oración que nos une e interconecta: el motivo de la vida contemplativa.

Soy yo mismo, nos dice Jesús resucitado

Cuando Jesús se apareció a los apóstoles les dijo: ¿Por qué permitís aflorar semejantes dudas en vuestros corazones? Mirad mis manos y mis pies. Soy yo mismo. Cogedme, agarradme: ningún espíritu tiene carne y hueso, como vosotros mismos veis en mí.

Warum lasst ihr in eurem Herzen solche Zweifel aufkommen?
Seht meine Hände und meine Füße an: Ich bin es selbst. Fasst mich doch an, und begreift: Kein Geist hat Fleisch und Knochen, wie ihr es bei mir seht.

Lectio Divina 2015-04-12: ¡Paz a vosotros!

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN 20, 19- 31
 
Al anochecer de aquel día, el día primero de la semana, estaban los discípulos en una casa con las puertas cerradas, por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: «–Paz a vosotros.»
 
Y diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: «–Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo.»
 
Y dicho esto exhaló su aliento sobre ellos y les dijo:» –Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados les quedan perdonados; a quienes se los retengáis les quedan retenidos.»
 
Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían: «–Hemos visto al Señor.» Pero él les contestó: «— Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo.»
 
A los ocho días estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo: «–Paz a vosotros.» Luego dijo a Tomás:»–Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.»
 
Contestó Tomás:  «–¡Señor mío y Dios mío!» Jesús le dijo: «–¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto.» Muchos otros signos que no están escritos en este libro hizo Jesús a la vista de los discípulos. Estos se han escrito para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su Nombre.
 

 

Palabra del Señor

 

Fe en la oscuridad

En penumbra espiritual, hoy pido a Dios fe en la oscuridad, seguirle y serle fiel aunque los criterios de los que me rodean no coincidan, comprendan o celebren lo que con mayor acierto o torpeza voy haciendo en mi mejor voluntad. Confiando en la resurrección de Jesús, en que no nos deja presos del vacío, el sinsentido y el sufrimiento. Hoy más que nunca deseo ocuparme frente a preocuparme.