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«El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres»

Texto del Evangelio (Lc 9,43b-45): En aquel tiempo, estando todos maravillados por todas las cosas que Jesús hacía, dijo a sus discípulos: «Poned en vuestros oídos estas palabras: el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres». Pero ellos no entendían lo que les decía; les estaba velado de modo que no lo comprendían y temían preguntarle acerca de este asunto.

2016-09-23 Soy intersexual, no hermafrodita

Hasta los 18 años, Claudia no pudo ponerle nombre a lo que le ocurría. Carecía de menstruación y conservaba algún recuerdo borroso de una operación cuando era pequeña, pero nada más. Hasta que por un cambio de consulta médica, el doctor solicitó a la enfermera su expediente: «Tráeme el historial del Síndrome de Morris», escuchó. Memorizó el nombre y después lo consultó en la enciclopedia médica de su compañera de piso. Allí encontró el pedazo de su vida que le faltaba. «Sentí alivio porque finalmente supe lo que tenía, pero lo que realmente pensé fue: de esto no se va a enterar nadie». Claudia descubrió que había nacido con el síndrome de insensibilidad parcial a los andrógenos, uno de los tipos de intersexualidad más comunes. Tenía las características físicas de una mujer, pero los códigos genéticos de un hombre.

Lectio Divina 2016-09-25 «¡AY DE LOS QUE LLEVAN UNA VIDA FÁCIL EN SIÓN!.. SERÁN LOS PRIMEROS EN IR AL DESTIERRO»

25 de Setiembre de 2016

Vigésimo sexto Domingo del Tiempo Ordinario]

 

¡AY DE LOS QUE LLEVAN UNA VIDA FÁCIL EN SIÓN!.. SERÁN LOS PRIMEROS EN IR AL DESTIERRO

Lucas 16:19-31

Texto Evangélico de DHH

Otras lecturas: Amós 6:1, 4-7; Salmo 146:7, 8-9, 9-10; 1 Timoteo 6:11-16

           

Aprendiendo a ser

¿Quién soy? ¿Cómo ser quien soy? Primero, ¿cómo reconocerme? No quien creo o quiero ser, sino ¿cómo reconocer que efectivamente soy yo? Reconocerme en mi más pura esencia, en aquello que sé que soy sin lugar a dudas, en lo que quiero ser, en lo que doy gracias por ser. Segundo, mirarme y recrearme en que así soy y ¡qué gran suerte! ¡Qué inmenso regalo y tesoro ser así! Tercero, ya me veo, ya me siento, ya supe y sé que indudablemente soy yo. Por fin, quiero aprender y disfrutar a a ser quien soy. No siempre acertaré con las cosas. Sin embargo, más importante que acertar es aprender a ser.

«¿Quién dice la gente que soy yo? (…) Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?»

Día litúrgico: Viernes XXV del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Lc 9,18-22): Sucedió que mientras Jesús estaba orando a solas, se hallaban con Él los discípulos y les preguntó: «¿Quién dice la gente que soy yo?». Ellos respondieron: «Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que un profeta de los antiguos había resucitado». Les dijo: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?». Pedro le contestó: «El Cristo de Dios». Pero les mandó enérgicamente que no dijeran esto a nadie. Dijo: «El Hijo del hombre debe sufrir mucho, y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser matado y resucitar al tercer día».

Bendita

Bendita Incertidumbre…  

ondulante fluctuación de espacio y de tiempo.

¿Dónde te lleva?

¿Dónde va?

Delicioso misterio…

¿Quién se atreve a crucificarse,

tomándola suavemente de la cintura,

sin más consuelo que el vivo sentimiento de estar siendo?

¡Sorpresa de lo Divino!

¡Huella del propio paso por la eternidad!

¡Explosión del misterio más arcano de la vida!

«No he venido a llamar a justos, sino a pecadores»

Día litúrgico: 21 de Septiembre: San Mateo, apóstol y evangelista

Texto del Evangelio (Mt 9,9-13): En aquel tiempo, cuando Jesús se iba de allí, al pasar vio a un hombre llamado Mateo, sentado en el despacho de impuestos, y le dice: «Sígueme». Él se levantó y le siguió. Y sucedió que estando él a la mesa en casa de Mateo, vinieron muchos publicanos y pecadores, y estaban a la mesa con Jesús y sus discípulos. Al verlo los fariseos decían a los discípulos: «¿Por qué come vuestro maestro con los publicanos y pecadores?». Mas Él, al oírlo, dijo: «No necesitan médico los que están fuertes sino los que están mal. Id, pues, a aprender qué significa aquello de: Misericordia quiero, que no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores».

«Mi madre y mis hermanos son aquellos que oyen la Palabra de Dios y la cumplen»

Día litúrgico: Martes XXV del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Lc 8,19-21): En aquel tiempo, se presentaron la madre y los hermanos de Jesús donde Él estaba, pero no podían llegar hasta Él a causa de la gente. Le anunciaron: «Tu madre y tus hermanos están ahí fuera y quieren verte». Pero Él les respondió: «Mi madre y mis hermanos son aquellos que oyen la Palabra de Dios y la cumplen».

No niegues un favor a quien lo necesita

Hijo mío, no niegues un favor a quien lo necesita,

si está en tu mano hacérselo.

Si tienes, no digas al prójimo:

«Anda, vete; mañana te lo daré».

No trames daños contra tu prójimo,

mientras él vive confiado contigo;

no pleitees con nadie sin motivo,

si no te ha hecho daño;

no envidies al violento,

ni sigas su camino;

porque el Señor aborrece al perverso,

pero se confía a los honrados (Proverbios 3, 27-30).

«Pone (la lámpara) sobre un candelero, para que los que entren vean la luz»

Día litúrgico: Lunes XXV del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Lc 8,16-18): En aquel tiempo, Jesús dijo a la gente: «Nadie enciende una lámpara y la cubre con una vasija, o la pone debajo de un lecho, sino que la pone sobre un candelero, para que los que entren vean la luz. Pues nada hay oculto que no quede manifiesto, y nada secreto que no venga a ser conocido y descubierto. Mirad, pues, cómo oís; porque al que tenga, se le dará; y al que no tenga, aun lo que crea tener se le quitará».