Tiempo para Dios


Tomás no lo tenía muy claro. A él le gustaba tener certeza de las cosas y después de haber convivido con Jesús durante mucho tiempo le costaba creer que ante sí tenía al Cristo resucitado.
“Tomás, no seas incrédulo, sino creyente”. Así se dirigió Jesús al apóstol, según nos cuenta el evangelista Juan, el día en el que se presentó resucitado ante todos ellos.
Hace unos años, yo me enzarzaba en discusiones infructuosas para tratar de explicar a amigos no creyentes, que dieron la espalda o que andaban buscando a Dios, los motivos de mi fe. Ellos querían razones, pruebas, datos…y yo solo tenía esperanza, fe humilde y ningún otro argumento más allá de una búsqueda de Dios a través de un camino dibujado por mi propia necesidad de encontrarle. Y a ver cómo les traducía esto a su lenguaje…
El día de ayer me encontré siendo «interrogado» por Ignacio de Loyola y debo de reconocer que no es santo de mi devoción.
Hay de todo en la viña del Señor (esta es una de las mayores realidades en esta vida) y también se puede llevar los interrogatorios al diálogo.
Entonces reformulo: El día de ayer me encontré «siendo dialogado» por Ignacio de Loyola.
El tío es majo, porque en realidad somos muy parecidos salvo en las formas. Se puede dialogar con él si respetas su necesidad de ritualismos y formalidades para expresar la simplicidad de la vida del creyente. Una simple diferencia de ópticas y siglos.
Pues con ese respeto hemos dialogado sobre el fundamento de la vida (así lo llamó él).
Hermanos:
Día litúrgico: Miércoles XXX del tiempo ordinario
Texto del Evangelio (Lc 13,22-30): En aquel tiempo, Jesús atravesaba ciudades y pueblos enseñando, mientras caminaba hacia Jerusalén. Uno le dijo: «Señor, ¿son pocos los que se salvan?». El les dijo: «Luchad por entrar por la puerta estrecha, porque, os digo, muchos pretenderán entrar y no podrán. 
Día litúrgico: Martes XXX del tiempo Ordinario
Texto del Evangelio (Lc 13,18-21): En aquel tiempo, Jesús decía: «¿A qué es semejante el Reino de Dios? ¿A qué lo compararé? Es semejante a un grano de mostaza, que tomó un hombre y lo puso en su jardín, y creció hasta hacerse árbol, y las aves del cielo anidaron en sus ramas». Dijo también: «¿A qué compararé el Reino de Dios? Es semejante a la levadura que tomó una mujer y la metió en tres medidas de harina, hasta que fermentó todo».
“Mientras tanto, Dios camina y busca, sufre y goza con nosotros.
No «perdona» -el perdón es una categoría tan deforme como la culpa y el castigo-, sino que nos acompaña; es ternura y bondad en la entraña del ser.
Alienta en nosotros y, con nuestro aliento, crea futuro.”
Las Cartas de José Arregi para creyentes del siglo XXI
Día litúrgico: Lunes XXX del tiempo ordinario
Texto del Evangelio (Lc 13,10-17): En aquel tiempo, estaba Jesús un sábado enseñando en una sinagoga, y había una mujer a la que un espíritu tenía enferma hacía dieciocho años; estaba encorvada, y no podía en modo alguno enderezarse. Al verla Jesús, la llamó y le dijo: «Mujer, quedas libre de tu enfermedad». Y le impuso las manos. Y al instante se enderezó, y glorificaba a Dios. 