2019-12-01 “Estad preparados porque viene el Hijo del hombre”
Evangelio según san Mateo (24, 37-44) Dijo Jesús: «Cuando venga el Hijo del hombre, pasará como en tiempo de Noé. En los días antes del diluvio, la gente comía y bebía, se casaban los hombres y las mujeres tomaban esposo, hasta el día en que Noé entró en el arca; y cuando menos lo esperaban llegó el diluvio y se los llevó a todos; lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del hombre: dos hombres estarán en el campo, a uno se lo llevarán y a otro lo dejarán; dos mujeres estarán moliendo, a una se la llevarán y a otra la dejarán. Por tanto, estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón, estaría en vela y no dejaría que abrieran un boquete en su casa. Por eso, estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre».








Queridos hermanos y hermanas en la Fe: Desde CRISMHOM (Comunidad Cristiana Ecuménica LGTBI+H de Madrid, Comunidad de diversidad sexual e identidad de género), seguimos con atención los pasos del camino sinodal que habéis iniciado en vuestra iglesia de Alemania. Estamos esperanzados al saber que da comienzo un camino hacia una Iglesia más horizontal y participativa, en la que se escuchen las voces de los laicos que formamos, junto con nuestros pastores, el Pueblo de Dios. Como cristianos y cristianas LGTBI, católicos en su mayoría, nos gustaría ver que en nuestra Iglesia, a la hora de hablar de diversidad sexual e identidad de género, no se abordan los temas única y exclusivamente desde posturas dogmáticas y desde la jerarquía, sino que se dialoga y se escucha lo que las personas LGTBI tenemos que decir sobre nosotras mismas y nuestra experiencia de Fe. Por eso, oramos a Dios fervientemente para que este camino sinodal que ahora se inicia, no sin dificultades, y que va a abordar entre otros temas el papel de la mujer en la Iglesia y la moral sexual, obtenga frutos de honestidad, de libertad y de caridad. También para que se vayan abriendo sendas por las que todos y todas podamos caminar, que conduzcan al fin de la discriminación de las mujeres y las personas LGTBI en nuestra iglesia y en las demás iglesias cristianas.