Llamada interna a ser feliz
Contemplando la llamada interna de cada uno a ser feliz, a encontrar su sitio. Cayendo en la cuenta de lo que me llama: personas, acciones y cosas que me llenan de profunda alegría. También situaciones difíciles y duelos, presencia silenciosa junto a personas donde pese a pasarlo mal quiero estar. Mirando cómo Dios mismo se vale de todo eso para llamarnos, para que cada cual encuentre lo que más feliz le hace.
A veces son las opiniones políticas o la orientación religiosa e incluso cristiana, o la situación matrimonial o afectiva… Por las razones que sean, todos tendemos a crearnos nuestros propios “pecadores públicos oficiales”, aquellos a los que menospreciamos o evitamos. Seamos sinceros e intentemos identificarlos y las razones por las que los miramos con espíritu de superioridad. ¿Hay alguna manera de vencer esos sentimientos, de convertirnos en signos de reconciliación? ¿Qué pasos tendríamos que dar para “compartir nuestra mesa” con ellos?