Lo que más os despertare amar, eso haced
Teresa creció en el camino espiritual del encuentro con Dios a través de la dirección espiritual. Recibió un mensaje místico: «No quiero que converses con los hombres sino con los ángeles». Teresa ve con claridad no sublimar los deseos, sino levantar el espíritu de lo creado. Teresa evita las ocasiones, situaciones que nos separan del amor de Dios y tener tiempos de soledad y silencio para que Dios actúe. Teresa tenía que forzarse en empeño por rezar, concentrar la mente, cosa que ella no podía. «No os pido más que le miréis», se decía Teresa porque no podía rezar. En las moradas, cosecha el amor al prójimo. «Lo que más os despertare amar, eso haced». Teresa experimenta que Dios ocultaba y escondía sus pecados. No había forma de despedirse de ella por la suavidad de su conversación. Teresa tuvo una salud quebrada que enfrentó con una sonrisa día tras día sin perder su humor ni jovialidad, llena de sentido común, fomentando crecimiento en virtudes que no en rigor.
Esta página contiene el programa de actos con motivo de la Semana de Oración de la Unidad de los Cristianos de 2015. Desde CRISMHOM, que es una comunidad ecuménica, invitamos a todos los que leáis esta página a que de forma espontanea participéis en alguno de estos actos. Estos actos tienen lugar cada día en distintos templos adscritos a distintas confesiones y denominaciones cristianas.
En la oración del 24 de diciembre de 2014, se leyó la carta de felicitación de Santiago Agrelo, obispo de Tánger. “No temáis, os traigo la buena noticia, la gran alegría para todo el pueblo: hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un salvador, el Mesías, el Señor”. “Fijaos en vuestra asamblea: no hay en ella muchos sabios en lo humano, ni muchos poderosos, ni muchos aristócratas; sino que, lo necio del mundo lo ha escogido Dios para humillar a los sabios, y lo débil del mundo lo ha escogido Dios para humillar lo poderoso. Aún más, ha escogido la gente baja del mundo, lo despreciable, lo que no cuenta, para anular a lo que cuenta, de modo que nadie pueda gloriarse en presencia del Señor”.