Maria es nuestra madre.

Jesús, antes de consumar su sacrificio, nos  dio a María como madre y a ella nos encomendó como hijos suyos. Misterio de misericordia y de amor, don que enriquece a la Iglesia con una fecunda maternidad espiritual.  

 

(Papa Benedicto XVI, Discurso, 8 de diciembre).