Grupo de fe y vida

Cuando:
11 de junio de 2013 a las 18:00 – 20:00 Europe/Madrid Zona Horaria
2013-06-11T18:00:00+02:00
2013-06-11T20:00:00+02:00

 

La comunidad de fe y vida es un espacio para compartir la vivencia diaria de la fe a la luz del evangelio. Estas comunidades se reúnen periódicamente cada 15 días y permiten compartir vivencias personales en primera persona a la luz de los textos evangélicos. Para formar parte de esta comunidad es necesario que se solicite a través del correo de acogida (acogida@crismhom.org). Para no romper el ambiente de confianza entre las personas del grupo, es necesario acudir regularmente y solicitar formalmente ser un miembro más del grupo. El material para esta reunión es el siguiente:

 

 

Comunidad de fe y vida

Martes, 21 de mayo de 2013

Evangelio: Juan 20,19-23

Al anochecer de aquel día, el día primero de la semana, estaban los discípulos en su casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: «Paz a vosotros.» Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envió yo.» Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.»
¿Cómo experimentas la acción del Espíritu en tu vida?

Evangelio: Juan 16, 12-15

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora; cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena. Pues lo que hable no será suyo: hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir. Él me glorificará, porque recibirá de mí lo que os irá comunicando. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso os he dicho que tomará de lo mío y os lo anunciará.»
¿Cómo te sientes ante la promesa del envío del Espíritu Santo?

Oración de inicio de la reunión:

Ven, Espíritu divino, manda tu luz desde el cielo Padre amoroso del pobre, don en tus dones esplendido;luz que penetra las almas; fuente del mayor consuelo. Ven, dulce huésped del alma,descanso de nuestro esfuerzo, tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego, gozo que enjuga las lágrimas y reconforta en los duelos.Entra hasta el fondo del alma,divina luz, y enriquécenos.Mira el vacío del hombre si tú le faltas por dentro;mira el poder del pecado cuando no envías tu aliento. Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo,lava las manchas, infunde calor en el hielo,doma el espíritu indómito, guía al que tuerce elsendero. Reparte tus siete dones según la fe de tus siervos. Por tu bondad y tu gracia dale al esfuerzo su mérito;salva al que busca salvarse y danos tu gozo eterno. Amén


Oración de fin de la reunión:

En verdad os digo que llorarán y se lamentarán, mientras que el mundo se alegrará. Estareis apenados, pero vuestra tristeza se convertirá en gozo. La mujer se siente afligida cuando está para dar a luz, porque le ha llegado su hora. Pero después que ha nacido la criatura se olvida de las angustias por su alegría tan grande; pensad: ¡un ser humano ha venido al mundo!

Aún tengo muchas cosas que deciros, pero es demasiado para vosotros por ahora. Y cuando venga él, el Espíritu de la Verdad, os guiará en todos los caminos de la verdad. El no viene con un mensaje propio, sino que les dirá lo que escuchó y os anunciará lo que ha de venir.

«Te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso». ¡Cuánta esperanza infunde esta frase! A pesar de todo, de todo lo malo y todo lo bueno, estoy tranquila, en paz. Doy gracias por lo bueno recibido, porque en verdad fue gratuito, un regalo. Pido perdón por lo malo y estoy perdonado.

«Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen». Sintiendo rabia cuando se burlan de mí, pero también esperanza y confianza porque yo también soy perdonado. Sorpresa porque frente a toda previsión, surge el perdón cuando humanamente sólo cabe la venganza y el odio. Sintiéndome orgulloso del que perdona, porque Él sí sabe lo que hace.

Me voy donde Aquel que me envió, y ninguno de vosotros me pregunta adónde voy. Os habéis llenado de tristeza al oír que me voy, pero es verdad lo que os digo: os conviene que yo me vaya, porque mientras yo no me vaya el Protector no vendrá a vosotros. Yo me voy, y es para enviároslo.