Grupo de fe y vida

Cuando:
30 de septiembre de 2014 a las 18:00 – 20:00 Europe/Madrid Zona Horaria
2014-09-30T18:00:00+02:00
2014-09-30T20:00:00+02:00

La comunidad de fe y vida es un espacio para compartir la vivencia diaria de la fe a la luz del evangelio. Estas comunidades se reúnen periódicamente cada 15 días y permiten compartir vivencias personales en primera persona a la luz de los textos evangélicos. Para formar parte de esta comunidad es necesario que se solicite a través del correo de acogida (acogida@crismhom.org). Para no romper el ambiente de confianza entre las personas del grupo, es necesario acudir regularmente y solicitar formalmente ser un miembro más del grupo.

 

 

Reunión grupo de fe y vida

Martes 30 de septiembre de 2014

 

Examen del día

Busco un lugar tranquilo, hago silencio y caigo en la cuenta de que entro en la presencia del Señor. «Tú me sondeas y me conoces».

 

AGRADECER: le doy gracias a Dios por el día vivido y por todo el bien recibido: las alegrías, los gozos, los encuentros, el perdón y la fe. También por las dificultades, las luchas y las contradicciones encontradas, que me colocan en mi lugar. Aunque no siempre lo haya visto, Dios estaba allí presente, sosteniéndome y trabajando por mí.

 

PEDIR LUZ: pido al Espíritu luz para mirar mi vida con sus ojos, como la mira Él, para saber reconocerlo en el día que termina y para descubrir cómo ha estado volcado en mí. Le pido también que ilumine mis fallos y que sea su mirada la que descubra mis incoherencias.

 

TOMAR CONCIENCIA: presto atención a todo lo vivido. Y recorro los sentimientos y recuerdos que he experimentado: gozo, paz, miedo, duda, compasión. Recorro también las faltas que he cometido hoy: mi pobre fe, esperanza o amor, mis fallos de pensamiento, palabra y obra. ¿Qué me ha movido por dentro? ¿Cuál ha sido mi tono en este día? ¿Cómo ha pasado Dios por mí?

 

PEDIR PERDÓN: le pido al Señor perdón de corazón. Por mis pobres respuestas, por olvidar su presencia, por cerrarme a su amor.

ENFOCAR EL MAÑANA: con la confianza de saberme en las manos de Dios, le pido gracia para seguirle mañana más de cerca, un poco mejor. Y para corregir aquello que me separa de Él. Termino rezando con tranquilidad el Padrenuestro.

 

Oración de entrada 

En agosto de 1976, la Madre Teresa de Calcuta y el Hermano Roger se encontraron por primera vez en Taizé y escribían esta oración común: «Oh Dios, Padre de cada ser humano, tú pides a todos que llevemos el amor allí donde los pobres son humillados, la alegría allí donde la Iglesia se encuentra abatida, la reconciliación allí donde los humanos están divididos, el padre con su hijo, la madre con su hija, el marido con su esposa, el creyente con aquel que no puede creer, el cristiano con su hermano cristiano no amado. Tú nos abres ese camino para que el cuerpo desmembrado de Jesucristo, tu Iglesia, sea fermento de comunión para los pobres de la tierra y para toda la familia humana».

 

Sólo tenemos una oración, muy precisa, fundamental: Jesucristo mismo. No hay más que una voz que se levanta de la tierra al cielo: la de Jesucristo. Orar significa ante todo ser uno con Cristo. Cuando llega el momento de orar y no conseguimos hacerlo, dejemos simplemente que Jesús ore al Padre en el silencio de nuestros corazones. Si no puedo hablar, Él hablará. Si no puedo orar, Él orará (Madre Teresa de Calcuta).

 

Oración de salida

¡Qué profunda y llena de riqueza es la sabiduría y la ciencia de Dios! ¡Qué insondables son sus designios y qué incomprensibles sus caminos! ¿Quién penetró en el pensamiento del Señor? ¿Quién fue su consejero? ¿Quién le dio algo, para que tenga derecho a ser retribuido? Porque todo viene de él, ha sido hecho por él, y es para él. ¡A él sea la gloria eternamente! (Romanos 11, 33-36).

 

Cuánto he esperado este momento,

cuánto he esperado que estuvieras aquí.

Cuánto he esperado que me hablaras.

Cuánto he esperado que vinieras a mí.

Yo sé bien lo que has vivido,

yo sé bien por qué has llorado,

yo sé bien por qué has sufrido,

pues de tu lado no me he ido.

Pues nadie te ama como yo,

pues nadie te ama como yo.

Mira la cruz, esa es mi más grande prueba.

Nadie te ama como yo,

nadie te ama como yo.

Mira la cruz, fue por ti, fue porque te amo.

Nadie te ama como yo.

Yo sé bien lo que me dices,

aunque a veces no me hablas.

Yo sé bien lo que en ti sientes,

aunque nunca lo compartas.

Yo a tu lado he caminado,

junto a ti, yo siempre he ido,

aun a veces te he cargado.

Yo he sido tu mejor amigo.

Pues nadie te ama como yo…