Grupo de fe y vida

Cuando:
17 de junio de 2014 a las 18:00 – 20:00 Europe/Madrid Zona Horaria
2014-06-17T18:00:00+02:00
2014-06-17T20:00:00+02:00

La comunidad de fe y vida es un espacio para compartir la vivencia diaria de la fe a la luz del evangelio. Estas comunidades se reúnen periódicamente cada 15 días y permiten compartir vivencias personales en primera persona a la luz de los textos evangélicos. Para formar parte de esta comunidad es necesario que se solicite a través del correo de acogida (acogida@crismhom.org). Para no romper el ambiente de confianza entre las personas del grupo, es necesario acudir regularmente y solicitar formalmente ser un miembro más del grupo.

 

 

Reunión grupo de fe y vida

Martes 17 de junio de 2014

 

Evangelio: Juan 3,16-18

Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna. Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios.

¿Cómo contemplas en tu vida los juicios que haces? ¿Has experimentado el juicio salvador de Jesús?

 

Evangelio: Juan 6,51-58

En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: «Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo.» Disputaban los judíos entre sí: «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?» Entonces Jesús les dijo: «Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. El Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que come vivirá por mí. Éste es el pan que ha bajado del cielo; no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre.»

¿Con qué alimentas tu vida interior y de fe?¿Cuáles son los puntos claves de tu vida durante este curso?

 

Orar con el evangelio

ME PREPARO

1. Al acercarme al lugar de la oracióon, recuerdo que voy a pasar un rato de INTIMIDAD con el Señor.

 

2. Busco un ESPACIO y una POSTURA que me ayuden a relajarme.

 

3. Hago SILENCIO, respiro lentamente y tranquilizo mi cuerpo.

 

4. Caigo en la cuenta de que entro en la PRESENCIA DE SEÑOR. Y miro cómo Él me mira.

 

5. Después de hacer la señal de la cruz, le PIDO al Espíritu que me ayude a estar en la presencia de Dios durante todo el tiempo de oración. Y que todo lo que haga en ella me anime a buscarle; para conocerle más, amarle mejor y seguirle de cerca.

 

ME RECOJO: Me imagino el lugar de la ESCENA, «como si presente me hallase».

 

PETICIÓN: Pido CONOCER por dentro al Señor, hacer lo que Él hace, decir lo que Él dice, sentir como siente Él. Para que así le ame cada vez más y pueda seguirle mejor.

 

MEDITO Y CONTEMPLO: Leo el texto lentamente, punto por punto, palabra por palabra. Uso la MEMORIA para recordar situaciones parecidas. La INTELIGENCIA para comprender y aplicar lo meditado a mi vida. Y la VOLUNTAD para desear, pedir, dar gracias, proponer, adorar, sentir, amar …

 

DIÁLOGO: Acabo haciendo un coloquio con el Señor, «como un amigo habla a otro amigo». Termino rezando un Padrenuestro. Luego me despido y salgo lentamente de la oración.

 

Oración de entrada 

 

 

Antes de despedirnos algunos al terminar el curso, hacemos la siguiente bencición comunitaria (Números 6, 22-27):

 

Que el Señor nos bendiga y nos guarde.

Que el Señor haga resplandecer su rostro sobre cada uno de nosotros y nos conceda su gracia.

Que el Señor vuelva hacia nosotros su rostro y nos conceda la paz.

Así invocaremos su nombre y el Señor nos bendecirá.

 

Oración de salida

 

Abandono en Dios

 

Señor mío y Dios mío, líbrame de todo lo que me impide acercarme a ti.

Señor mío y Dios mío, dame todo lo que me conduzca a ti.

Señor mío y Dios mío, líbrame de mí mismo y aprópiate de mí como algo sólo tuyo.

(San Nicolás de Flüe, patrón de Suiza)

 

Tomád, Señor, y recibid toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad, todo mi haber y mi poseer. Vos me lo disteis, a Vos, Señor, lo torno. Todo es vuestro, disponed a toda vuestra voluntad. Dadme vuestro amor y gracia, que esta me basta.

(San Ignacio de Loyola)

 

Padre mío, yo me abandono a ti. Haz de mí lo que te plazca. Cualquier cosa que hagas conmigo te la agradezco. Estoy dispuesto a todo, lo acepto todo, con tal de que se cumpla en mí tu voluntad y también en todas las criaturas.

 

Yo no deseo otra cosa, Dios mío. Pongo mi alma entre tus manos. Te la doy, Dio
s mío, con todo el amor de mi corazón, porque te amo. Y es para mí una exigencia de amor el amarte, el ponerme en tus manos sin reservas, con la confianza infinita, porque Tú eres mi Padre.

(Charles de Foucault)