Comunidad de fe y vida

Cuando:
5 de febrero de 2013 a las 19:00 – 21:00 Europe/Madrid Zona Horaria
2013-02-05T19:00:00+01:00
2013-02-05T21:00:00+01:00

 

La comunidad de fe y vida es un espacio para compartir la vivencia diaria de la fe a la luz del evangelio. Estas comunidades se reúnen periódicamente cada 15 días y permiten compartir vivencias personales en primera persona a la luz de los textos evangélicos. Para formar parte de esta comunidad es necesario que se solicite a través del correo de acogida (acogida@crismhom.org). Para no romper el ambiente de confianza entre las personas del grupo, es necesario acudir regularmente y solicitar formalmente ser un miembro más del grupo. El material para esta reunión es el siguiente:

 

Comunidad de fe y vida

Martes, 5 de febrero de 2013

Evangelio: Lucas 4, 21-30

En aquel tiempo, comenzó Jesús a decir en la sinagoga: «Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír.» Y todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de sus labios. Y decían: «¿No es éste el hijo de José?». Y Jesús les dijo: «Sin duda me recitaréis aquel refrán: «Médico, cúrate a ti mismo»; haz también aquí en tu tierra lo que hemos oído que has hecho en Cafarnaún.» Y añadió: «Os aseguro que ningún profeta es bien mirado en su tierra. Os garantizo que en Israel había muchas viudas en tiempos de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses, y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, mas que a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado, mas que Naamán, el sirio.» Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo empujaron fuera del pueblo hasta un barranco del monte en donde se alzaba su pueblo, con intención de despeñarlo. Pero Jesús se abrió paso entre ellos y se alejaba.

¿Te has sentido alguna vez intimidado o agredido por defender la verdad o la justicia? ¿Te has sentido alguna vez incompendido entre tu propia gente?

Evangelio: Lucas 5, 1-11

En aquel tiempo, la gente se agolpaba alrededor de Jesús para oír la palabra de Dios, estando él a orillas del lago de Genesaret. Vio dos barcas que estaban junto a la orilla; los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes. Subió a una de las barcas, la de Simón, y le pidió que la apartara un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente. Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: «Rema mar adentro, y echad las redes para pescar». Simón contestó: «Maestro, nos hemos pasado la noche bregando y no hemos cogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes». Y, puestos a la obra, hicieron una redada de peces tan grande que reventaba la red. Hicieron señas a los socios de la otra barca, para que vinieran a echarles una mano. Se acercaron ellos y llenaron las dos barcas, que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús diciendo: «Apártate de mí, Señor, que soy un pecador». Y es que el asombro se había apoderado de él y de los que estaban con él, al ver la redada de peces que habían cogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Jesús dijo a Simón: «No temas; desde ahora serás pescador de hombres». Ellos sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.
¿Has experimentado alguna vez que tu trabajo y tu esfuerzo no han servido para nada? ¿Has experimentado que cuando te sientes llamado por Dios, aparecen cosas no esperadas?

Oración de inicio de la reunión:

El amor NO muere por c
ausas naturales … Muere por negligencia y abandono, muere por ceguera e indiferencia y porque se lo da todo por sentado. Las omisiones en el amor son generalmente más graves que los errores cometidos. Sabes QUÉ? Finalmente, el amor muere de cansancio, porque no se lo alimenta. No dejamos de amar así porque sí, del mismo modo en que nos enamoramos porque sí. Cuando el amor muere, es porque uno o ambos amantes lo descuidaron, no lo avivaron ni renovaron. El amor nunca muere por causas naturales … Lo más triste es que siempre cada quien termina echándole la culpa al otro. Como cualquier otro ser viviente, el amor requiere del esfuerzo mutuo de mantenerlo sano. El amor es como una flor bella; mientras vive, todos lo quieren, pero una vez muerto nadie lo desea. También pienso que muchas veces desechamos el tallo que dio vida a una hermosa flor, sin saber que ese tallo algún día podría dar otra flor más bella aún. Y me pregunto: ¿Cuántos de nosotros de verdad sabemos diferenciar lo que hay entre lo que es, la necesidad de amar a una persona y amar a la misma persona, por siempre?

 

Oración de fin de la reunión:

No hay madurez cristiana sino a través de experiencias fundantes. Momentos o etapas en las que el encuentro con el Dios vivo transformó el sentido de la vida. No fue dispuesto, vino dado. Posteriormente hubo crisis, dificultades que parecían insuperables. Bastó recordarlas y retomarlas de nuevo en un acto de fe. Así la certeza de Dios se hace fundamento absoluto, roca firme y se nota en esa paz misteriosamente intacta, que es más fuerte que nuestros vaivenes psicológicos.

 

La persona espiritualmente madura ha personalizado su visión cristiana a través de una experiencia viva y no una ideología, «pidiendo que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, le dé espíritu de sabiduría y de revelación en un mejor conocimiento de El. Su oración es que los ojos del corazón sean iluminados, para que saber cuál es la esperanza de su llamamiento, cuáles son las riquezas de la gloria de su herencia y cuál es la extraordinaria grandeza de su poder para los que creemos» (Ef 1, 17).