Mi «Señora»
Nuestra vida humana puede contarse de muchas maneras.
Hoy descubro, María, que también puedo contarla través de ti. Tarde te amé, aunque siempre estuviste presente.
Desde antes de nacer en este mundo; cuando estaba con mis hermanxs separados; detrás de mi primera conversión mientras daba mis primeros pasos a los brazos de mi Padre; la que escuchaba mis primeras peleas, y mediaba, aunque no te hablase a Ti; la que me dio la colleja que me llevo a mi segunda conversión (cosa que estoy seguro que le arrancaste, a base de suplicas, al Corazón de tu Hijo) y la que me llevo a mirarte por primera vez a los ojos y conocerte como Madre.
Hoy se cumplen 16 años en que, habiéndote reconocido, me consagré a ti.




