No dejas de sorprenderme

No dejas de sorprenderme, mi Dios Desconocido.

Y hoy no he podido pronunciar palabra hasta este momento, aunque sea escrita.

Me has vuelto a arrancar un «SI» de mi «no».

Y no se si, en esta fecha mariana especial, ha sido nuestra Madre quien te lo ha arrancado a Ti para hacérmelo llegar o quien me lo ha arrancado a mi para hacértelo llegar.

De todos modos: ¡Así sea mi Dios y Gracias Mamá! 

Así son los hijos de la luz

Cuando atraviesan áridos valles,
los convierten en oasis,
como si la lluvia temprana
los cubriera de bendiciones;
caminan de baluarte en baluarte
hasta ver a Dios en Sión.

De las espadas forjarán arados,
de las lanzas, podaderas.
No alzará la espada pueblo contra pueblo,
no se adiestrarán para la guerra.

«Bienaventurados los pobres. (…) ¡Ay de vosotros los ricos!»

Día litúrgico: Miércoles XXIII del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Lc 6,20-26): En aquel tiempo, Jesús alzando los ojos hacia sus discípulos, decía: «Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el Reino de Dios. Bienaventurados los que tenéis hambre ahora, porque seréis saciados. Bienaventurados los que lloráis ahora, porque reiréis. Bienaventurados seréis cuando los hombres os odien, cuando os expulsen, os injurien y proscriban vuestro nombre como malo, por causa del Hijo del hombre. Alegraos ese día y saltad de gozo, que vuestra recompensa será grande en el cielo. Pues de ese modo trataban sus padres a los profetas.

«Jesús se fue al monte a orar, y se pasó la noche en la oración de Dios»

Día litúrgico: Martes XXIII del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Lc 6,12-19): En aquellos días, Jesús se fue al monte a orar, y se pasó la noche en la oración de Dios. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, y eligió doce de entre ellos, a los que llamó también apóstoles. A Simón, a quien llamó Pedro, y a su hermano Andrés; a Santiago y Juan, a Felipe y Bartolomé, a Mateo y Tomás, a Santiago de Alfeo y Simón, llamado Zelotes; a Judas de Santiago, y a Judas Iscariote, que llegó a ser un traidor.

Mismo tiempo y espacio

 La vida misma, en sus múltiples detalles cotidianos, tiene escondidos los rostros de Dios.

Creo firmemente que nuestra vida personal es una historia de amor entre la creatura y su Creador.

Pues, en esa historia, aprendo mogollón.

Por ejemplo: que a unxs debo aprender a amar hasta el día de mi muerte.

En cambio a ese OTRO (Creador, Señor, Maestro, Amante, Amigo), debo AMAR hasta el final de los tiempos.

Y que ese Amor tiene la misma Fuente, dándose en un mismo tiempo y espacio.

«¿Podéis acaso hacer ayunar a los invitados a la boda mientras el novio está con ellos?»

Día litúrgico: Viernes XXII del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Lc 5,33-39): En aquel tiempo, los fariseos y los maestros de la Ley dijeron a Jesús: «Los discípulos de Juan ayunan frecuentemente y recitan oraciones, igual que los de los fariseos, pero los tuyos comen y beben». Jesús les dijo: «¿Podéis acaso hacer ayunar a los invitados a la boda mientras el novio está con ellos? Días vendrán en que les será arrebatado el novio; entonces ayunarán en aquellos días».
Les dijo también una parábola: «Nadie rompe un vestido nuevo para echar un remiendo a uno viejo; de otro modo, desgarraría el nuevo, y al viejo no le iría el remiendo del nuevo. Nadie echa tampoco vino nuevo en pellejos viejos; de otro modo, el vino nuevo reventaría los pellejos, el vino se derramaría, y los pellejos se echarían a perder; sino que el vino nuevo debe echarse en pellejos nuevos. Nadie, después de beber el vino añejo, quiere del nuevo porque dice: ‘El añejo es el bueno’».