Alegría que permanece

Estando Ignacio de Loyola recuperándose de su herida del asedio en Pamplona y queriendo leer libros de caballerías para pasar el rato, sólo le pudieron dar vidas de santos. Viéndose él pensando en grandes hazañas como caballero o compitiendo en proezas con los santos, encontraba gran gusto y consolación. Sin embargo, pasado un tiempo las proezas de caballero que había imaginado le dejaban vacío y baldío, mientras que las de los santos permanecían, dejándole gran sensación de alegría.

Lectio Divina 2013-12-01: Manténganse despiertos porque no saben qué día …

Y aquí estamos de nuevo, dispuestos a comenzar un nuevo año litúrgico, el ciclo A, en el que el evangelio de Mateo será la columna vertebral de la nueva serie de pasajes de la Escritura que leeremos cada domingo. Es también el comienzo de un nuevo tiempo litúrgico, el Adviento, nuestra preparación para la celebración del nacimiento de Jesús.

“¡Caminemos a la luz del Señor!” (Isaías 2:5) y “Manténganse despiertos… Estén preparados” (Mateo 24:42, 44). Estas dos frases contienen el núcleo de este denso periodo litúrgico, cuya culminación será la celebración de la Natividad: Dios se hizo hombre y compartió nuestra condición para hacernos partícipes de su propia divinidad. En el proceso hacia esa festividad, la “luz” y el “estar en vela y despiertos” son los símbolos a los que nos referiremos constantemente. Los cristianos de “la primera generación”, interpretaron las palabras del Señor como el anuncio y la voz de alerta respecto a su vuelta gloriosa, que ellos creían inminente; para nosotros, su significado puede ser menos urgente, pero implica las mismas exigencias en lo que toca a nuestra vida diaria.

Gozos pasajero

Gozos pasajeros, cosas que tanto me tiran momentáneamente. Pasan y al poco tiempo desaparecen. Contemplando cómo me atraen y el placer que me dan y cómo tras un tiempo el sentimiento disminuye y desaparece: prestigio, poder, dinero, atracción física y sexual, éxito, fama. Mirando también otras cosas que también me atraen pero no desaparecen con el tiempo: amistad, presencia silenciosa, cariño, entrega y servicio. Sea mi criterio de discernimiento lo que de forma permanente y no pasajera, me hace feliz.

Consciente de mi frialdad

Contemplando la despedida de una compañera de trabajo que tras cinco años de servicio cierra una etapa para irse a trabajar a Londres. Manifestando sus emociones, pudiendo decir malamente «me había propuesto no llorar». Contemplándome imaginativamente a mí mismo en la misma situación. Incapaz de llorar pese a que mis emociones afloran con facilidad, me hago consciente de mi frialdad. No sé muy bien qué hacer con esto ni cómo actuar. Lo pongo en tus manos llenas de paciencia, conformándome con poder soportarme puntualmente, porque me encantaría que fuera de otra manera.

Sueños de Dios

Ese era tu sueño, que fuera tuyo. Ese es tu sueño, que sea tuyo. Sigues soñando con la esperanza de que por fin tu sueño se haga realidad y sea tuyo. Yo, desde hace años no tengo sueños. Pero tú desde siempre, no has parado de soñar conmigo.

Llegando a límites inimaginables

Creemos con el corazón, creemos cuando amamos, amamos cuando creemos en los demás y en Jesús. Conformándonos a veces con pequeñas luces, luces parciales y momentáneas, la fe es el encuentro con Jesús mismo, la luz que ilumina toda nuestra existencia, la que nos hace llegar a límites inimaginables. Gracias, Señor, por aumentar nuestra fe.

La fe: una experiencia personal

La fe se aumenta con el encuentro con Jesús, incluso aunque sea momentáneo. Es una experiencia personal que nadie puede tener por mí, es conocer por uno mismo la bondad de Dios. Sin ser teórica, la fe me afecta y me cuestiona, se convierte en necesidad de amar a los demás y a Dios.

Rompiendo la cadena del frío

Situaciones bloqueadas, malentendidos, falta de comunicación y confianza, meteduras de pata, conversaciones sin terminar, disculpas no pedidas o no aceptadas, autojustificaciones, excusas, daños intencionados o sin mala intención. Situaciones no resueltas puestas en el congelador van ocupando espacio y acumulando peso. Comprando congeladores para proveer más espacio, consumiendo más y más energía para generar frío. ¿No sería mejor descongelar de vez en cuando? Perdón, arrepentimiento y reconciliación: el ABC para romper la cadena del frío.

En tiempo de desolación, no hacer mudanza

Demandando lo que quiero, que es conocer los engaños del mal espíritu y pidiendo ayuda para guardarme de ellos. Tentado por cambios exteriores, trabajos en el extranjero, que sin desarrollar lo interior parecen hacerme feliz. Recibiendo criterio y ayuda para vencer la tentación de hacer mudanza, de una huida programada en tiempo de desolación. Contemplando cosas que no me convienen, con apariencia de estar orientadas para mayor servicio y alabanza de los demás. Siendo paciente con cosas no tan apetecibles, con la confianza de esas sean las que de verdad necesito.

Contemplando al mal espíritu

Dedicando tiempo y esfuerzo constante durante todo un año para sacar adelante un trabajo de investigación. Intercediendo y animando a otras personas para que hagan lo mismo. Consigo que ellos presenten en una conferencia y al final yo me quedo fuera. Contemplando la acción del mal espíritu en mí: dedica tu esfuerzo a ti mismo, has potenciado a otros y tú te has quedado fuera, no hay que ser hermano y menos aún primo. Viendo que las cosas ocurrieron así sin mala intención de nadie, sigo trabajando gracias a mi Señor, celebrando el éxito ajeno como mío propio y dando gracias a Dios por todos los bienes recibidos.