La alegría: expresión de ternura

La alegría es expresión de ternura. ¿Nos lo pasamos bien? Estar en espacios inútiles de presencia y calidez, momentos de desenfado y risa, perdiendo la obligación de la intendencia es expresión de ternura. Nos sería útil cuidar nuestra mirada sobre los demás. Nuestras emociones se originan sobre lo que percibimos de ellos. Educar nuestro mirar para que sea tierno detectando y creyendo en lo bueno y positivo que existe en los demás. En eso deberíamos ser expertos los cristianos.

2014-12-25 En una Iglesia devastada oran dos niños. Feliz Navidad 2014

24/12/2014: Blog de Xavier PikazaEn una iglesia devastada de algún lugar de Oriente oran dos niños ante Jesús que nace. Con ese signo de inmenso dolor y esperanza aún más grande, Mabel y yo queremos felicitar la Navidad a todos los amigos, y a los lectores de este blog. No vemos el Belén, pero está delante de los dos niños que oran, a nuestras espaldas.

¿No debería estar guardando reposo?

Contemplando a una chiquilla embarazada montada sobre un asno. Junto a ella, su novio y prometido. Ella con una barriga de casi nueve meses y sin estar casados. Guiados por sutiles intuiciones, superan lo que amigos y familiares puedan pensar. De camino hacia su pueblo natal, Belén, para inscribirse en un censo para poder cobrar impuestos. ¿No debería estar ella haciendo reposo? Contemplando a unas amigas lesbianas cuidando de dos gemelas y una niña pequeña. Mirando su paz y alegría interior en medio del agobio y agetreo exterior. Intentando conocer a un no nacido aún, que por mí quiso venir al mundo para que más le ame y le siga.

Sobre la omnipotencia de Dios

Contemplando la omnipotencia de Dios que no quiere llevar a cabo el proyecto de redención del mundo solo. Quiere necesitar y depender de la ayuda de una chiquilla, María, y la mía (un alguien insignificante) para llevarlo a cabo. Contemplando cómo tanto María como yo mismo, somos piezas clave para el proyecto de redención de Dios. Contemplando la humanidad de Cristo, el deseo expreso de ser uno de tantos, carne de nuestra carne, limitado y pequeño.

Gestos cotidianos

Los gestos cotidianos valen más que mil palabras: compartir una comida, una mesa donde se habla, dar un paseo, contemplar un paisaje. La comparación, el juicio y la queja nos inundan y nos deshacen. Es un gran logro poder recibir la capacidad de no agobiarse, por el hondo convencimiento de saberse caído en la gracia de Dios.

Relaciones nuevas

La experiencia creyente se distingue por cultivar unas relaciones nuevas. Se siente llamada a mirar la realidad de cada persona con cariño. El homo productor consumidor es esa realidad y su mirada mercantilista hace pasar la relación a segundo plano. La comunicación se vincula al consumo y el encuentro personal no es tan esencial. Se vive el momento, el instante para uno mismo, quizá experiencias intensas pero no duraderas. ¿Quién es mi prójimo digital? El contacto virtual no debe reemplazar el contacto humano. Domesticar el miedo, la frustración y la angustia a través de fármacos es una práctica de nuestra sociedad más habitual de lo que nos pueda parecer. Dios mira a todas estas personas con ternura y se le conmueven las entrañas, porque quiere estar caminando con nosotros en lo cotidiano sin hacer ningún juicio.

Es bueno que existas

Nos cuesta remontar en nuestro mundo relacional cuando las relaciones significativas de nuestra vida se quiebran. Sólo es posible transmitir el cariño y cercanía de Dios a través de nuestro propio calor. Necesitamos experimentar y escuchar de alguien la frase «Es bueno que existas». Aunque los animales no necesitan ser confirnados, la persona constantemente busca tímidamente un sí. Dios también busca relaciones, nos ha creado para tener relaciones. ¿Puede una relación cambiar tanto a una persona? Realmente sí, es posible. La fe se transmite desde el encuentro y el encuentro con Jesús nos cambia. El mundo está ansioso de relaciones.

El que llama es fiel y cumple su palabra

Hoy cuando he ido a misa, me dan dado este mensaje para ti. No dijo quien era. Sólo me dijo que tú lo sabrías.

Vive alegre, reza sin cesar, da gracias en toda ocasión, porque eso es lo que Dios quiere de ti, en Cristo Jesús. No impidas la acción del Espíritu Santo, ni desprecies el don de profecía. Somete todo a prueba y quédate con lo bueno. Abstente de toda clase de mal. Que el Dios de la paz te santifique en todo y que todo tu ser, espíritu, alma y cuerpo, se conserve irreprochable hasta la llegada de nuestro Señor Jesucristo. El que te ha llamado es fiel y cumplirá su promesa (Tesalonicenses 5, 16-24)

Abrazándose, aceptándose, amándose

Yo me abrazo, yo me acepto, yo me amo. Tenemos que aprender a amarnos a nosotros mismos primero, en toda nuestra gloria y nuestras imperfecciones. Si no podemos amarnos a nosotros mismos, no podemos abrirnos totalmente a nuestra capacidad de amar a los demás o a nuestro potencial para crear. La evolución y todas las esperanzas de un mundo mejor están en la visión sin miedo y a corazón abierto de las personas que abrazándose a sí mismas, abrazan la vida (J. Lennon).

Acto de amor

El último gesto de muchas víctimas del atentado del 11 de Septiembre fue un acto de amor. Afrontando lo impensable, su gesto de partida fue llegar y abrir a sus familias, amigos y compañeros. Recordemos y aprendamos a amar a los que se fueron, los que están y los que vendrán. Recordemos aún más a los que perecieron generando una comunidad de paz y reconciliación.

The final act of many 9/11 victims was one of love. Facing the unthinkable, their parting gesture was to reach out to their families, friends and colleagues. Let us ‘Remember to love’ those who are gone, those who remain and those who come. Let us further remember and honor those who perished by generating a community committed to reconciliation and peace.