Hablando cuando se me pregunta

En un curso de liderazgo y gestión de equipos nos pusieron un ejercicio en el que mi papel consistía en no dar la información de la que disponía a menos que alguien me pidiera por mi nombre que la diera. Al terminar el ejercicio puse de manifiesto que desempeñar este papel me resultaba familiar, porque espontáneamente lo hacía. Porque estoy acostumbrado a no hablar si percibo que no se me escucha y en lugar de hablar más alto para captar la atención, prefiero sólo hablar cuando alguien interesado me pregunte o escuche.

Mucho ÁNIMO y gracias

Acompañando a gente enferma, amigos que pierden a sus familiares queridos, pidiendo y haciendo presente a personas con dificultades. Animando actividades para crear comunidad para que otras personas y uno mismo crezcamos humana y espiritualmente. Actividades y presencias ocultas que son agradecidas calladamente por las personas afectadas. Ese es el sitio que intuyo escoge hoy para mí, aquel a quien quiero. Quizá el mismo lugar que escogió para sí mismo. Por eso, mucho ÁNIMO a todos, que hoy Dios está ahí en medio de nosotros infundiendo consuelo y alegría. GRACIAS.

Sobre los dones

Y Dios puede colmarnos de dones, de modo que teniendo siempre suficiencia de todo, os sobre para toda clase de obras buenas […] El que provee la semilla al sembrador y el pan para comer, proveerá y multiplicará vuestra semilla y hará crecer la cosecha de vuestra limosna (2 Co 9, 8-10).

Amas a todos los seres

Amas a todos los seres y no aborreces nada de lo que has hecho; si hubieras odiado alguna cosa, no la habrías creado. ¿Cómo podrían existir los seres, si tú no lo hubieras querido? ¿Cómo podrían conservarse, si tú no lo ordenaras? Tú tienes compasión de todos, porque todos, Señor, te pertenecen y amas todo lo que tiene vida, porque en todos los seres está tu espíritu inmortal (Sabiduría 11, 24-26; 12,1).

Deseando a Dios mismo

Ya no son cosas lo que queremos de Dios. Lo que nuestro corazón desea es a Dios mismo. Buscamos su abrazo: «extiendo mis brazos hacia ti». Despierta nuestro deseo: «tengo sed de ti como agua reseca».

Pongámonos delante de Dios. Cada cual solo, desnudo, con nuestra pobreza inmensa. Digámosle con fe: «Me atraes. Siento que me amas». ¿Cuándo llegaré a ver tu rostro? ¿Cuándo podré gozar de tu dulzura?

Deseo de Dios

Todo nuestro ser anhela a Dios. Deseamos su caricia y su ternura inmensa. ¿Qué no daríamos por gustar su amor insondable? Sabemos que nada ni nadie nos puede colmar como Él. Digámoslo desde muy dentro: «Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo».

Nuestro corazón no descansará sino en Dios. ¿Dónde podríamos acaso encontrar algo mejor? ¿Quién nos podría dar esa paz inconfundible que sentimos junto a Él, junto a Ella? Confesémoslo con gozo: «Para mí lo bueno es estar junto a Dios».

Un corazón conquistado, no una ideología

Esta es la motivación última de la actuación caritativa: la conmoción del corazón ante tanto amor recibido. «Un corazón conquistado por Cristo» y no necesariamente una ideología concreta. La conciencia y el sentir de que «nos apremia el amor de Cristo» («Dios es amor», Benedicto XVI)

El respeto: un buen entrenamiento

Demos gracias porque en el día a día tenemos que aprender a aguantar, respetar y tolerar a los demás. Es una de las mayores riquezas y mejores entrenamientos que podemos recibir.

Jesús, inteligente y a la vez tierno

Jesús se dejó su vida, predicaba con sus acciones. Auténtico y coherente hasta ser incómodo. Inteligente para dar razones y a la vez tierno, hasta conmoverse en sus más hondas entrañas al entrar en contacto con nosotros.

Dios ahí, siempre

Hace casi 10 años un amigo y yo, ambos en la fundación de CRISMHOM, juntamos a un grupo de chicas lesbianas y una probablemente bisexual aún en el armario, buscando, aclarando, dando algunos tímidos pasos. El propósito era acompañarlas, animarlas a que se conocieran y alegrarnos entre nosotros un poco la vida celebrando la amistad que nos unía. Allí estaba Mxxx Lxxx. Unos meses más tarde conoció a Vxxx y años después se casaron. Presentaron su amor ante la familia de Mxxx Lxxx, a sus compañeros de trabajo y mirando casi diez años hacia atrás hoy surge la pregunta «¿Dónde ha estado Dios?» y la respuesta: «Dios ahí, siempre». Hoy Mxxx Lxxx quiere compartir su camino. No sabe si servirá a alguien o no, pero considera que igual una pequeña lucecita alumbra a alguien. Desde luego es el Señor quien lo hace. Gracias.