Anotaciones de una charla de Javier Siegrist

Niños enfermos de cáncer me enseñaron a ver el final de la vida como un «fíjate lo poco que te queda para entrar en el cielo». Es la misma experiencia que ponerse ojos de niño para escuchar lo que es una leucemia. Porque aunque se pierda la vida, siempre hay esperanza mientras haya amor, aunque se viva con tensión, porque la esperanza es tensión y no espera. Así se puede intentar abrazar la vida que uno tiene que vivir, porque la actitud que tomamos ante ella es lo único que depende de nosotros. Así se puede aprender a pasar de la queja al agradecimiento, evitando pensar en todo lo que nos paraliza y aprendiendo a estar y vivir aquí y ahora. Sin buscar ni porqués ni culpables, sino un para qué, que a pesar de su crudeza (padres y madres que pierden a sus hijos), siguen buscando nuevos proyectos para recuperar la ilusión.

Divina Providencia

Quiera la Divina Providencia disponer y conducir a personas que habiendo hecho, haciendo y con su mayor disposición de seguir haciendo todo lo que en su mejor voluntad es posible, se encuentran muy preocupadas y desoladas. Que ese gesto de preocupación y ocupación al límite, encuentren al menos paz y esperanza para seguir adelante, día tras día.

Todo puede ser una ventana a Dios

Todo lo que nos pasa puede abrirnos una ventana a Dios, porque todo puede ser gracia, todo nos puede ayudar a conocerle. Ventanas que nos traigan aire fresco. Que podamos compartir desde la diferencia, ser amigos en el Señor. Ante la urgencia, saber detectar lo importante, disfrutando la belleza de lo sencillo y pequeño, viviendo una acogida sin condiciones, hablando de tú a tú. El mundo necesita de nosotros para llevar la alegría del evangelio a las personas que le necesitamos.

Un amigo le dice a otro

Me has demostrado lo que creo hace tiempo, y es que los amigos son aquellos seres humanos que están a tu lado cuando más los necesitas y luego se apartan para que sigamos caminando. Yo sé que estás ahí y que siempre puedo contar contigo.

Sin forzar el paso

Te seguiré a donde me lleves, sin adelantarme sin forzar el paso. Sabiamente ignorante, iré donde no sé, puesto el corazón en ti te seguiré.

Descubriendo lo importante

Aprendiendo a descubrir lo que de verdad es importante en mi vida. Viviendo el sobresalto, la indecisión, la incertidumbre y la descoordinación. No acertando a superar la duda de si uno es realmente un estorbo cuando se siente llamado a hacerse presente con la mejor voluntad en momentos delicados de otras personas. ¡Qué dificil se hace romper mis planes para adecuarlos a lo que intuyo que Dios me pide! Hoy agradezco a Dios que me conduzca por este camino para enseñarme a descubrir lo que realmente es importante en mi vida.

Ángeles personales

Que se hagan presentes los ángeles personales que nos trajeron y traen el amor de Dios, acompañan nuestras vidas y custodian nuestra soledad. Por todos los que nos precedieron y siguen estando en nuestras vidas. Porque cuidan de nosotros y son medio eficaz del amor de Jesús de Nazaret. Que hoy os acompañen a todos.

Dejarse hacer

En Cuaresma nos afanamos con frecuencia en descubrir qué cosas debemos hacer o dejar de hacer, de qué cosas nos haría bien privarnos. En realidad, descubrir quién es Dios y en qué consiste la vida cristiana está mucho más relacionado con descubrir lo que Jesús de Nazaret hizo, quiere hacer y está deseando hacer por nosotros. Desde la comprensión vivencial e intelectual de la gratuidad de Dios, recibimos una llamada para hacer y dejar de hacer, para ayunar de lo que no nos hace felices, en agradecimiento por tanto bien recibido.

Miércoles de Ceniza

Miércoles de Ceniza, inicio de la Cuaresma. Tiempo de ayuno, de privarse de aquello que no nos trae la felicidad aunque lo deseemos fuertemente. Tiempo para pedir perdón y para perdonar, para saberse limitado, para pedir ayuda, para dejarse ayudar. Tiempo de conversión de cambio. Tiempo para querer y quererse, para observar y observarse. Tiempo para acompañar a quien lo necesita, para estar presente y no cerrarse a las necesidades ajenas. Tiempo para dejarnos apremiar por el amor de Cristo, buscando su rostro en quienes nos rodean. Tiempo para animarse a corresponder en los que tenemos cerca y lejos, el amor infinito de nuestro Creador que ama a todos los seres y no aborreces nada de lo que ha creado. ¿Cómo podríamos existir, si tú no quisieras y nos quisieras? Miércoles de Ceniza, inicio de la Cuaresma, tiempo de reconversión.

Pequeños grandes protagonistas

Cuando el gran general sirio Naamán contrajo la lepra, fue a ver al rey de Israel con regalos y fasto para que le curara. Pero el rey no sabía cómo atenderle. Fue la criada la que le dijo que fuera a ver a Eliseo. Cuando llegó a donde se encontraba Eliseo, él le mandó un criado diciéndole que se bañara siete veces en el Jordán, pero no le recibió personalmente. Enfurecido por semejante trato, se fue despotricando del Jordán en su orgullo de no ser recibido dado su rango. Fueron sus criados quienes le convencieron de que se bañara, que bien hubiera él aceptado hacer algo muy difícil. Y tras bañarse quedó limpio. Hoy doy gracias por los que hacen el papel de criados. Sus acciones aparentemente insignificantes son las que cambian la realidad. Y sus sensatas voces calladas son las que valen ser escuchadas.