Reconociendo la propia fragilidad
«Cuando vine a vosotros a anunciaros el misterio de Dios, no lo hice con sublime elocuencia o sabiduría, pues nunca entre vosotros me precié de saber cosa alguna, sino a Jesucristo y este crucificado. También yo me presenté a vosotros débil y temblando de miedo; mi palabra y mi predicación no fue con persuasiva sabiduría humana, sino en la manifestación del Espíritu, para que vuestra fe no se apoye en la sabiduría de personas, sino en el poder de Dios» (Corintios 2, 1-5).
Poniendo de manifiesto mi fragilidad y vulnerabilidad aquel día con un persona de mi trabajo: «no me encuentro bien, ojalá lo estuviera». Sin ocultar mi emoción, ni mis lágrimas, no ocultando estos sentimientos y situaciones, conectando y construyendo sobre ellos.
En medio de la crisis del coronavirus, he contemplado a personas en una situación semejante: «en mi casa estamos viviendo una situación muy tensa, pensaba que la podría gestionar pero me está sobrepasando y no he podido estar centrada en el trabajo estos días». En mi caso, reconocer estas situaciones, mostrar mi fragilidad es lo que permitió volver a encontrar mi centro y la paz para salir adelante.
Esta sesión de formación tiene lugar el 23 de mayo de 2020 de 19h a 21h por videoconferencia en el siguiente
Esta sesión de formación tiene lugar el 16 de mayo de 2020 a las 21h (hora peninsular) y 20h (hora de Canarias) organizada por el Centro Loyola de las Palmas de Gran Canaria dentro del programa PADIS (Pastoral de Diversidad sexual) de Canarias. En ella James Alison compartirá con nosotros su experiencia sobre la diversidad sexual en nuestras comunidades cristianas. Puedes conectarte con esta charla a través de
Esta reflexión tiene lugar el sábado 9 de mayo de 2020 de 19 a 21 horas. En ella, Cristóbal facilita nuestra reflexión en torno al acompañamiento esperanzado en tiempos de crisis. Su reflexión comienza con la contemplación del pasaje de los Hechos de los apóstoles en el que Felipe, se acerca a un etíope que vuelve de Jerusalén, desesperanzado por no entender al profeta Isaías (Hch 8, 26-40). Tras la reflexión en la que estas dos personas desesperanzadas se acompañan mutuamente, se desencadena la esperanza por el encuentro con Jesús resucitado. Posteriormente Cristóbal nos plantea tres retos/provocaciones para vivir con esperanza en tiempos de confinamiento: el cuidado propio; el cuidado a los demás y la consciencia de las actitudes que nos mueven a hacerlo.
Evangelio según san Juan (20, 1–9) El primer día de la semana, María la Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro. Echó a correr y fue donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo: «Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto». Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; e, inclinándose, vio los lienzos tendidos; pero no entró. Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio los lienzos tendidos y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no con los lienzos, sino enrollado en un sitio aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó. Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura: que él había de resucitar de entre los muertos.