Protege tus emociones
Puede ser desalentador descubrir lo rápidamente que pierdes tu espacio interior. Alguien que ingresa en tu vida puede crear de repente desasosiego y ansiedad en ti. A veces, esta sensación ya esta allí antes de que la descubras plenamente. Pensabas que eras centrado; pensabas que podías confiar en ti; pensabas que podías estar con Dios. Pero, entonces, alguien que ni siquiera conoces íntimamente te hace sentir inseguro. Te preguntas si te aman o no, y el extraño se convierte en la norma. Así, empiezas a sentirte desilusionado por tu propia reacción.
Estas buscando formas de encontrar a Jesús. Estas tratando de encontrarlo no solo en tu mente sino también en tu cuerpo. Buscas su afecto, y sabes que este afecto involucra tanto a su Cuerpo como al tuyo. Se hizo carne por ti para que pudieras encontrarlo en la carne y recibir su amor en la carne.
Cuando de repente parezca que pierdes todo lo que creías haber ganado, no desesperes. Tu sanación no es un proceso lineal. Tienes que esperar demoras y regresiones. No te digas: “Todo esta perdido; tengo que empezar todo de nuevo.” No es verdad. Lo que ganaste, lo ganaste.
Cada vez que te sientas solo, debes tratar de encontrar el origen de este sentimiento. Estas inclinado a escapar de tu soledad, o bien, a habitar en ella. Cuando escapas de ella, tu soledad no disminuye realmente; simplemente, la obligas a salir de tu mente temporalmente. Cuando empiezas a habitar en ella, tus sensaciones solo se refuerzan y caes en la depresión.
Hoy es el día de Ntra Sra de la Candelaria. Hoy se celebra el día de la Vida Consagrada..
Los anos que han quedado tras de ti, con todas sus luchas y sus dolores, seran recordados, en su
Estas empezando a darte cuenta de que tu cuerpo te es dado para reafirmar tu personalidad. Muchos
Hay lugares en los cuales eres completamente impotente. Por mas que quieras sanarte, luchar con
La palabra de Dios, la voz de la Iglesia y nuestra oración forman una unidad. Hablaremos ahora de la oración en común. «Si dos de vosotros conviniereis pedir cualquier cosa, os será concedida por mi Padre que está en los cielos» (Mateo 18, 19). La oración es, de todas las prácticas del culto comunitario, la que nos ofrece las mayores dificultades, pues en ella somos nosotros mismos los que debemos hablar. Hemos escuchado la palabra de