Llevaré valor, si Tú me lo das

Llevaré valor si tú me lo das, amor que cura y no exige. Tú como guía y maestro en una oración que te haga presente: «A ti, Señor, levanto mi alma en Ti confío, no me dejes. Enséñame tu camino, mira mi esfuerzo, perdona mis faltas, ilumina mi vida porque espero en ti.

Supliquemos a nuestro Dios para obtener su gracia y protección

Levántate, hermana mía. Oremos los dos, supliquémosle a nuestro Señor para obtener su gracia y su protección». Ella se levantó y juntos se pusieron a orar por su salvación: «Bendito eres, Dios de nuestros padres y bendito sea tu Nombre por los siglos de los siglos. ¡Los cielos y todas las criaturas te bendigan de siglo en siglo! Ahora no he buscado el placer al casarme con esta hermana, lo hago con un corazón sincero. Ten piedad de ella y de mí y llévanos juntos hasta la vejez.

Oraciones con

Inmediatamente extendió los brazos hacia la ventana y se puso a orar: «¡Tú eres bendito, Dios lleno de misericordia, que tu nombre sea bendito por los siglos y que todas tus obras te bendigan eternamente! Las oraciones de uno y otra llegaron al mismo tiempo al Dios de la Gloria.

Lo que no pesa

Y llevaré todo aquello que no pesa: muchos nombres con su historia, mil rostros en el recuerdo, la vida en el horizonte, proyectos para el camino.

Cuerpo de Cristo

Cuerpo de Cristo, encarnado y ofrecido. Pan ofrecido y bendecido, multiplicado para que llegue a una multitud. Recuerdo y memoria de una cena fraterna de despedida. Cena de adioses con pan de entrega al extremo. Corpus Christi, día de la Caridad.

Equipaje ligero

Mi equipaje será ligero para poder avanzar rápido.
Tendré que dejar tras de mí la carga inútil, las dudas que me paralizan y no me dejan moverme.
Los temores que me impiden saltar al vacío contigo. Las cosas que me encadenan y me aseguran.
Tendré que dejar tras de mí el espejo de mí mismo, el yo como únicas gafas, mi palabra ruidosa.

Ánimo, he vencido al mundo

Jesús les respondió: «¿Vosotros decís que creéis? Está llegando la hora, y ya ha llegado, en que os dispersaréis cada uno por su lado y me dejaréis solo. Aunque no estoy solo, pues el Padre está conmigo. Os he hablado de estas cosas para que tengáis paz en mí. Vosotros encontraréis la persecución en el mundo. Pero, ánimo, yo he vencido al mundo.

Tengo sed

«Tengo sed». Lo más básico, lo más pequeño, lo más cotidiano se hace importante. Sed en mí y en el mundo, mis amigos y familiares cercanos. Algo me impulsa a calmar tanta sed en otros; otros calman la mía sin pedirlo. Hay un sentido y motivo de vivir y dar vida a otros.

Sobre la Trinidad

Sobre el día de La Trinidad. Día en el que se nos revela la relación más íntima de las entrañas de Dios, la comunión más estrecha, el misterio más grande. Día para romper esquemas, para abrir horizontes sin encasillar a Dios con palabras. Día para vivir sin entender y entender viviendo la cercanía sin más de Dios y las personas.

Sin mensaje propio

Aún tengo muchas cosas que deciros, pero es demasiado para vosotros por ahora. Y cuando venga él, el Espíritu de la Verdad, os guiará en todos los caminos de la verdad. Él no viene con un mensaje propio, sino que os dirá lo que escuchó y os anunciará lo que ha de venir. El tomará de lo mío para revelárselo a ustedes, y yo seré glorificado por él. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso les he dicho que tomará de lo mío para revelárselo a ustedes.»