Eligiendo un camino de felicidad

Eligiendo un camino de felicidad. Quizá no sea el único. Quizá podrían aparecer otros. Pero sin duda este es uno que en la mejor voluntad y deseo conduce hacia la felicidad. Si este es el que se vislumbra con claridad en el horizonte, sea pues este mi elegido, el que desde siempre fue previsto para mí. Quiera, por tanto ese camino y quien anda y corre por él, recibirme y acogerme, para que ese alegre encuentro se produzca y llegue a fin.

Las relaciones son cosa de dos

Las relaciones son cosa de dos. Un encuentro sincronizado, dos caminos que se unen para hacerse plenos y felices, para ser fieles cada uno a sí mismo, al otro y al resto. Estando en momentos vitales compatibles, es posible vincularse con decisión y confianza. Quiera por tanto, mi Señor, elegirme y recibirme en tal vida y estado. Quiera el amado mediador e intercesor, quien para cada cual sea, recibirnos también a cada uno.

Esperanza por saber de quién me he fiado

La esperanza tiene que ver con el deseo. El ser humano es por tanto destinatario de esperanza. Hay una esperanza activa que construye la realidad futura en cada momento presente y otra pasiva que simplemente espera a que llegue el futuro sin hacer nada. El futuro se hace presente en el aquí y ahora esperanzado, que se basa en la confianza de saber de quién me he fiado.

Plantando la bandera del resucitado

Quiera mi Señor recibirme junto a ese lugar humilde, hermoso y gracioso; un lugar provisional poco instalado. Trayendo a mi memoria un misionero en la República Centroafricana, en medio de un estado de guerra. Contemplando ese lugar provisional, humilde, hermoso y gracioso en que este misionero plantó la bandera del Resucitado en medio de la pobreza extrema y un estado de excepción y emergencia.

Los desafíos pastorales de la familia en el contexto de la evangelización

Diversidade Católica 10 Diciembre de 2013Carta de algunos grupos de católicos Lésbico, Gay, Transgénero y Bisexual (LGTB) del Brasil dirigida a los Obispos en respuesta a la consulta sobre: Los desafíos pastorales de la familia en el contexto de la evangelización. «Es la primera vez en la historia, que nosotros sepamos, que a todos los fieles, incluyendo a nosotros católicos LGTB se nos ha invitado a expresarnos como sujetos sobre temas tan importantes para el futuro de nuestra Iglesia. Quienes les escribimos esta carta, lejos de sentirnos con el derecho de hablar en nombre de tantas personas diferentes, sin embargo quedamos honrados por la invitación y deseamos al menos intentar ofrecerles una respuesta digna». Pulsa AQUÍ para firmar esta declaración.

Respaldo de personas no muy conocidas

Contemplándome delante de Dios, de sus santas y santos para desear y conocer lo más deseable a ojos de su divina bondad. Sintiéndome acompañado, apoyado y en comunión con personas acaso no muy conocidas, pero con la certeza de su afecto y empeño por conocer y seguir esa misma voluntad.

Lucidez y humildad

Quiera mi querido Señor conceder a este pobre y humilde siervo suyo lucidez y humildad para alcanzar si no certeza, sí al menos la intuición y confianza necesarias para ir dando pasos hacia delante. Sin necesidad de grandes revelaciones, sí al menos con la ilusión de estrenar un nuevo camino de felicidad con el que desde siempre soñó mi querido Señor.

En lugar humilde, hermoso y gracioso

Contemplando cómo mi Señor pone su bandera, su campamento, en lugar humilde, hermoso y gracioso. No muy instalado; dispuesto a hacer mudanza cuando sea preciso. Mirando cómo escoge a sus colaboradores, las piezas clave para traer el amor al mundo. Mirando cómo me llama a mí. Sin grandes discursos, invitando a la pobreza, a soportar menosprecio y a la humildad.

¡Feliz Adviento!

Profetizando con denuncia y renuncia. Poniendo a Dios primero y después a las instituciones. Intentando hacer cosas ordinarias con amor extraordinario. Porque Dios no busca a los capaces, sino que capacita a los que buscan. Saliendo de nosotros, de lugares cómodos para ir a otros distintos, donde a pesar de poder estar más incómodos, en realidad nos encontraremos mucho mejor. No queriendo hacer memoria de lo que sucedió, sino deseando vivamente celebrar lo que estar por venir. ¡Feliz Adviento!

Replicando el perdón de Cristo

Para los creyentes, el perdón verdadero, el más hondo y puro se realizó una vez en la historia: cuando Jesús con sus brazos extendidos en la cruz nos acoge diciendo: «perdónalos, Padre, porque no saben lo que hacen». Y tras ese instante sobrenatural, nos encomendó una tarea: la de intentar replicarlo con su ayuda hasta el confin de los tiempos.