Te amo, Señor, fortaleza mía

Sólo en Dios descansa mi alma porque de Él viene mi salvación; sólo Él es mi roca y mi salvación, mi alcázar: no vacilaré. Descansa sólo en Dios, alma mía, porque Él es mi esperanza; sólo Él es mi roca y mi salvación, mi alcázar: no vacilaré. De Dios viene mi salvación y mi gloria; Él es mi roca firme, Dios es mi refugio. Pueblo suyo, confiad en Él, desahogad en Él vuestro corazón.

Luces y sombras del eneatipo seis

Sombras del eneatipo seis:

Deseando sentirme seguro y cumplidor, busco encontrar seguridad y apoyo pidiendo confirmación en los demás. Buscando fidelidad y apoyo, pienso que mi valor y bienestar proviene de hacer los que los demás esperan de mí y acabo haciendo lo que debo, en lugar de lo que quiero. Cuando no estoy bien, me siento inseguro y veo al mundo como una constante amenaza. Proyecto e imagino lo que los demás ni piensan ni sienten y si se lo digo no saben de qué hablo: son mis fantasmas. Cuando continúa mi espiral compulsiva, sólo me queda ser fiel, no pasarme de la raya, aunque veo que los demás no están obligados a hacerlo. Tengo miedo y siento ansiedad ante cosas que ni ocurren ni me amenazan. Me encantaría sentirme apoyado, pero me experimento fuertemente abandonado.

¿Homosexuales eneagramizados?

Los sábados 15 y 22 de febrero de 2014, tuvo lugar un taller sobre «El eneagrama» en CRISMHOM facilitado por Marta Reina Sánchez (médico) y María José Castejón (teóloga) que pertenecen al Instituto Secular “Siervas Seglares de Jesucristo Sacerdote”. A continuación se presenta una crónica de este evento.

Eneagrama

Descubriendo quién soy tras un taller de autococimiento utilizando el método del «eneagrama». Cayendo en la cuenta de que mis compulsiones internas cuando no estoy centrado, responden a un esquema de personalidad de libro, donde se indican todos los matices de cómo pienso y siento. Hoy doy gracias a Dios por haberme creado así, descubriendo que somos muchos los que así funcionamos y que somos de oro.

Cuidando finamente las cosas pequeñas

La globalización de la indiferencia se vence con la lucha contra la inequidad. La iglesia crece por atracción, contagio; no por proselitismo sino enamoramiento, risa, alegría. Discerniendo entre nuestros más firmes deseos la voluntad de Dios. Dando tiempo al tiempo. Sin límites en los grandes proyectos pero cuidando finamente las cosas pequeñas.

Levantándose

Hay gente que se levanta creyendo que el cielo existe; que cada minuto triste que pasa será que lo quiere Dios.

Y yo, y yo me levanto, sabiendo que lo que existe, son sólo minutos tristes que pueden pasar si lo digo yo.

Hay gente que se levanta, rezando sus oraciones, pidiendo que le perdonen la vida por ser como saben ser.

Y yo, y yo me levanto, sabiendo de mis defectos, sabiendo de lo imperfecto que soy por querer ser y no saber.

Y hay gente que se levanta, cubierta de miedo y culpa, creyendo que si se ocultan del mundo van a vivir mejor.

Hay gente que se levanta, tan sola y desprotegida, que quiere que su alma herida no vuelva a confiar nunca en nadie más.

Y yo, y yo me levanto confiando en mis cuatro vientos, sabiendo que hay mil momentos que van y que ayudan que son verdad.

Y hay gente que se levanta, queriendo olvidar la forma de hacerle caso a las normas que marcan su propia necesidad.

Y yo, y yo me levanto, exactamente igual.

Contemplando la que se le avecina

Contemplando la que se le avecina a Cristo. Sabiendo a quién ha escogido y sabiendo yo de quién me he fiado. Aun pudiendo esquivar, escapar, teniendo motivos absolutamente legítimos para hacerlo, no busca librarse. Se sometió para librarme, para que no fuera pasto de mi propio egoísmo, para que encontrara un camino de felicidad. Y mirándolo así, pienso en qué he hecho, qué hago y qué pienso hacer por quien tanto me ama.

Hermanos en Cristo

Intentando aclarar cosas que ya están claras. Pensando en dar explicaciones por cosas que ya están explicadas. Contemplando entendimientos que entienden, oídos que escuchan, con el deseo de que lo difuso se haya hecho claro y lo ambiguo explicado. Dándose tiempo entretanto, con cosas importantes que nos trascienden y agradeciendo el cariño fraterno de hermanos en Cristo.

Cosas no resueltas

Contemplando cosas que se quedan incrustadas en el corazón. Olvidadas, afloran de pronto, sin que uno casi lo aprecie. Cayendo en la cuenta de que no están aún resueltas. Invocando al amor de Dios, para que haciéndose presente, me enseñe a mirarlas con sus ojos, para que su mirada sanadora las vaya resolviendo.