No te rindas

No te rindas, aún estás a tiempo, de alcanzar y comenzar de nuevo, aceptar tus sombras, enterrar tus miedos, liberar el lastre, retomar el vuelo.

No te rindas que la vida es eso, continuar el viaje, perseguir tus sueños, destrabar el tiempo, correr los escombros y destapar el cielo.
No te rindas, por favor no cedas, aunque el frío queme, aunque el miedo muerda, aunque el sol se esconda y se calle el viento, aún hay fuego en tu alma, aún hay vida en tus sueños.

Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo, porque lo has querido y porque te quiero.

Porque existe el vino y el amor, es cierto. Porque no hay heridas que no cure el tiempo. Abrir las puertas, quitar los cerrojos, abandonar las murallas que te protegieron, vivir la vida y aceptar el reto.

Recuperar la risa, ensayar un canto, bajar la guardia y extender las manos. Desplegar las alas e intentar de nuevo, celebrar la vida y retomar los cielos.

Una guía de ruta

Evangelizando con las herramientas de las bienaventuranzas. Una guía de ruta no mejorable para manifestar la alegría del gozo divino y humano, aun en momentos de gran dificultad.

¡¡Feliz fiesta de Pentecostés!!

Ven, Espíritu divino, manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre; don, en tus dones espléndido.
Luz que penetra las almas; fuente del mayor consuelo.
Ven, dulce huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo, tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego, gozo que enjuga las lágrimas y reconforta en los duelos.
Entra hasta el fondo del alma, divina luz, y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre, si tú le faltas por dentro; mira el poder del pecado, cuando no envías tu aliento.
Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo, lava las manchas, infunde calor de vida en el hielo, doma el espíritu indómito, guía al que tuerce el sendero.
Reparte tus siete dones, según la fe de tus siervos; por tu bondad y tu gracia, dale al esfuerzo su mérito; salva al que busca salvarse y danos tu gozo eterno. AMÉN.

Medios de su presencia

Gracias, Señor, porque me haces sentir la urgencia de acompañar, hacerme cercano y presente a personas muy queridas que de pronto caigo en la cuenta de que lo necesitan imperiosamente. Gracias por convertirme en medio de tu presencia, por hacerme saber que quieres que esté ahí mediante innumerables pequeños medios y detalles.

El mundo los ha odiado

Yo les he dado tu palabra y el mundo los ha odiado, porque no son del mundo, como yo no soy del mundo. No te pido que los retires del mundo, sino que los guardes del mal. Ellos no son del mundo, como yo no soy del mundo. Santifícalos en la verdad: tu palabra es verdad. Como tú me has enviado al mundo, yo también los he enviado. Y por ellos me santifico a mí mismo, para que ellos también sean santificados en la verdad (Jn 17, 11-19).

Alegría que genera entusiasmo

Vosotros estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría, nos dice Jesús de Nazaret. La mujer, cuando va a dar a luz, siente angustia porque ha llegado su hora; pero en cuanto da a luz, ni se acuerda del apuro, por la alegría inmensa de haber traído al mundo una criatura (Jn 16, 20-23). La alegría verdadera se transmite con serenidad, y al mismo tiempo genera entusiasmo y pasión por la vida.

Sobre la confianza

Somos vasijas de barro (2 Co 4), somos frágiles, nos rompemos, pero llevamos dentro un tesoro, una chispa incendiaria de Dios. Viviendo el presente, sin huir de la vida real, sin proyectar. Mirando de frente esas situaciones que nos atemorizan, confiando en Dios y ofreciendo nuestra pobreza. Mirando y aceptando nuestra fragilidad abandonándonos en la confianza en Dios, como lo hace un niño pequeño en mano de sus padres.

Intuición no demostrable

La fe y los motivos para creer son racionales y razonables, aunque llega un momento en que es necesario dar un salto basado en una intuición no demostrable. No podemos hacer nada para tener fe, es Dios quien la da a todos. Sólo podemos educarnos para estar despiertos y reconocer ese amanecer de la fe que Dios siembra constantemente en nosotros.

Si el Señor no construye …

Si el Señor no construye la casa, en vano se afanan los albañiles. Si el Señor no guarda la casa, en vano velan los centinelas.

Señor, haznos conocer la brevedad de nuestra vida, para que alcancemos sabiduría de corazón.

Quien busca encuentra

Contemplando, teniendo presente y sintiéndome cerca de personas muy queridas en situaciones delicadas, con fuerte e intensa vida interior. Siendo conscientes de su delicada situación, sabiéndolo y rezándolo, prosiguen un camino que pese a estar inspirado por el Espíritu, no escatima sentimientos de indecisión, desamparo, o vuelcos del corazón. Tensión en la búsqueda. Búsqueda exigente para quien busca y para quien mandó buscar. Búsqueda acompañada, llena de esperanza, confiando y sabiendo que quien busca encuentra.