Para que tengáis mi alegría colmada

Padre Santo, cuida en tu nombre a los que me has dado, para que sean uno como nosotros […] Pero ahora voy a ti y digo estas cosas en el mundo para que tengan en sí mismos mi alegría colmada.

Yo les he dado tu palabra y el mundo los ha odiado, porque no son del mundo, como yo no soy del mundo. No te pido que los retires del mundo, sino que los guardes del mal […] Santifícalos en la verdad: tu palabra es verdad. Como tú me has enviado al mundo, yo también los he enviado. Y por ellos me santifico a mí mismo, para que ellos también sean santificados en la verdad (Juan 17, 11b-19).

Yo ya no estoy en el mundo, pero vosotros sí

He manifestado tu nombre a las personas que tú me has dado tomándolos del mundo. Tuyos eran y tú me los has dado y han guardado tu palabra. Ahora ya saben que todo lo que me has dado viene de ti; porque las palabras que tú me diste se las he dado a ellos y ellos las han aceptado y han reconocido verdaderamente que vengo de ti y han creído que tú me has enviado. Por ellos ruego; no ruego por el mundo, sino por los que tú me has dado, porque son tuyos y todo lo mío es tuyo y todo lo tuyo es mío y yo he sido glorificado en ellos. Yo ya no estoy en el mundo, pero ellos sí están en el mundo y yo voy a ti (Juan 17, 1-11a).

Seleccionando amistades

¡Oh dichosas almas que son amadas de los tales! (los que practican el amor espiritual). ¡Dichoso el día en que los conocieron! ¡Oh Señor mío! ¿no me haríais merced que hubiese muchos que así me amasen? Por cierto, Señor, de mejor gana lo procuraría que de ser amada de todos los reyes y señores del mundo […] Cuando alguna persona semejante conociereis, hermanas, con todas las diligencias que pudiereis, procuren trate con vosotras […] Luego os dirán que no es menester, que basta tener a Dios. Buen medio es para tener a Dios tratar con sus amigos; siempre se saca gran ganancia, yo lo sé por experiencia; que después del Señor, si no estoy en el infierno, es por personas semejantes (Camino de Perfección, Santa Teresa de Jesús).

Centenario del nacimiento del Hermano Roger de Taizé

Mañana, centenario del nacimiento del Hermano Roger de Taizé, traemos su presencia a nuestra memoria. Roger, con la fundación de la orden de los Hermanos de Taizé, ha contribuido con uno de los pilares del ecumenismo en Europa.

Tal vez te hayas dado cuenta. En lo más profundo de la condición humana late el deseo de una presencia. Créelo, el simple deseo de Dios es ya el comienzo de la fe (Hermano Roger de Taizé).

Bondad de corazón y perdón

Espíritu Santo que habitas en cada ser humano, vienes y depositas en nosotros esas realidades del evangelio tan esenciales: la bondad del corazón y el perdón (Hermano Roger de Taizé).

Sobre el amor espiritual

Es cosa extraña qué apasionado amor es este (el amor espiritual), qué de lágrimas cuesta, qué de penitencias y oración, qué cuidado de encomendar a todos los que piensa (ese amor) le han de aprovechar con Dios para que se encomienden, qué deseo ordinario, un no traer contento si no le ve aprovechar. Pues si le parece está mejorando y le ve que torna algo atrás, no parece ha de tener placer en su vida; ni come ni duerme sino con ese cuidado, siempre temerosa si alma que tanto QUIERE se ha de perder […] Es -como he dicho- amor sin poco ni mucho de interés propio. Todo lo que desea y quiere es ver rica aquella alma de bienes del cielo (Camino de Perfección, Santa Teresa de Jesús).

¿Qué más podemos hacer?

¿Qué más podemos hacer? Cuando ya hemos hecho, hacemos y tenemos voluntad de seguir haciendo y luchando por lo que creemos nos hace más personas. Acciones no centradas en nosotros mismos, que nos hacen crecer a veces en medio del sufrimiento prolongado y sostenido. ¿Qué más podemos hacer? Lo que resta ya no es hacer más, sino dejarse hacer. Permitir que haya un umbral fuera de nuestro control abierto a la buena nueva del que cuida de todos nosotros, a través de sí mismo y de los que nos rodean. ¿Qué más podemos hacer? Seguir, seguir y en las palabras de Teilhard de Chardin: adorar y confiar.

Sutilezas de la vida sencilla

Acompañando a mi cuñada, mi tía y mis sobrinos a pasar tres días de puente en un pueblo de Guadalajara. Cielos algo cubiertos, sin mucho frío. Paseos por el pueblo, un poco de aire puro, la visita de un mercado medieval en un pueblo cercano con una exhibición de aves rapaces y un torneo de guerreros medievales (lo que más disfrutó mi sobrino). Contemplando cómo mis sobrinos disfrutan. Vida sencilla, cortos paseos, sueño profundo y descansado como hacía muchas semanas que no se daba. Buenas comidas caseras, algún rato de lectura tranquila. Sin rezar mucho más que estando disponible y dejándose empapar por las sutilezas de esta vida sencilla y tranquila. Quizá la oración más inmediata y profunda.

De guardar a guardar va mucho

Está claro que hemos menester trabajar mucho, y ayuda mucho tener altos pensamientos para que nos esforcemos a que lo sean las obras […] pues es nuestro llamamiento y a lo que estamos obligadas, aunque de guardar a guardar va mucho (Santa Teresa de Jesús, Camino de Perfección).