Luz que brilla
Parte tu pan con el hambriento, hospeda a los pobres sin techo, viste al que ves desnudo, y no te cierres a tu propia carne.
Entonces romperá tu luz como la aurora, en seguida te brotará la carne sana; te abrirá camino la justicia, detrás irá la gloria del Señor. Entonces clamarás al Señor y te responderá; gritarás, y te dirá: «Aquí estoy».
Cuando destierres de ti la opresión, el gesto amenazador y la maledicencia, cuando partas tu pan con el hambriento y sacies el estómago del indigente, brillará tu luz en las tinieblas, tu oscuridad se volverá mediodía» (Isaías 58, 7-10).
Desde la memoria del año que termina, recibe con alegría y esperanza el nuevo que comienza. Damos gracias por personas de referencia que nos acompañaron, nos ayudaron a extraer lo positivo y a quitar fuego a las dificultades. Las que nos dieron la intuición del tipo de personas que queremos ser.
En medio del frío de un invierno recién estrenado, rodeado de luces, nacimientos y árboles.