Comunidad de fe y vida

Cuando:
22 de enero de 2013 a las 19:00 – 21:00 Europe/Madrid Zona Horaria
2013-01-22T19:00:00+01:00
2013-01-22T21:00:00+01:00

 

La comunidad de fe y vida es un espacio para compartir la vivencia diaria de la fe a la luz del evangelio. Estas comunidades se reúnen periódicamente cada 15 días y permiten compartir vivencias personales en primera persona a la luz de los textos evangélicos. Para formar parte de esta comunidad es necesario que se solicite a través del correo de acogida (acogida@crismhom.org). Para no romper el ambiente de confianza entre las personas del grupo, es necesario acudir regularmente y solicitar formalmente ser un miembro más del grupo. El material para esta reunión es el siguiente:

 


Comunidad de fe y vida

Martes, 22 de enero de 2013

Evangelio: Juan 2, 1-11

En aquel tiempo, había una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda. Faltó el vino, y la madre de Jesús le dijo: «No les queda vino.» Jesús le contestó: «Mujer, déjame, todavía no ha llegado mi hora.» Su madre dijo a los sirvientes: «Haced lo que él diga.» Había allí colocadas seis tinajas de piedra, para las purificaciones de los judíos, de unos cien litros cada una. Jesús les dijo: «Llenad las tinajas de agua.» Y las llenaron hasta arriba. Entonces les mandó: «Sacad ahora y llevádselo al mayordomo.» Ellos se lo llevaron. El mayordomo probó el agua convertida en vino sin saber de dónde venía (los sirvientes sí lo sabían, pues habían sacado el agua), y entonces llamó al novio y le dijo: «Todo el mundo pone primero el vino bueno y cuando ya están bebidos, el peor; tú, en cambio, has guardado el vino bueno hasta ahora.» Así, en Caná de Galilea Jesús comenzó sus signos, manifestó su gloria, y creció la fe de sus discípulos en él.

¿Cómo entiendes en tu vida los signos de Dios?

Evangelio: Lucas 1, 1-4; 4, 14-21

«Hoy se cumple esta Escritura» En aquel tiempo, Jesús volvió a Galilea con la fuerza del Espíritu; y su fama se extendio por toda la comarca. Enseñaba en las sinagogas y todos lo alababan. Fue a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el libro del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos la vista. Para dar libertad a los oprimidos; para anunciar el año de gracia del Señor.” Y, enrollando el libro, lo devolvió al que le ayudaba y se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos fijos en él. Y él se puso a decirles: “Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oir.”

¿Te has sentido desplazado o discriminado con tu propia gente? ¿Has sentido el llamamiento del Espíritu a anunciar la Buena Noticia?

Oración de inicio de la reunión:

No te avengas a mostrarte donde te busco, encamina mi búsqueda allí donde deseas revelarte.

No respondas al instante a mis peticiones tan pequeñas, sorpréndelas con tu bondad sin medida y sin usura.

No me dejes satisfecho en los conceptos donde te apreso, ábrelos al saber de Ti que no cabe en mi certeza.

No
recorras conmigo mis calles hasta mi meta fijada, desvíame contigo por las veradas de tu por-venir.

No permitas que te encierre dentro de mi pecho posesivo, distiéndeme entero y con gozo en el juego incesante de tu vida.

No me hagas caso, Señor, contempla mi ser entero, escucha mis raíces milenarias, y la ambigua claridad de mi deseo.

Escúchame en el Espíritu que vive dentro de mí, y me expresa dentro de ti más allá de lo que digo.

Bejamín Gonzalez Buelta, SJ

 

Oración de fin de la reunión:

Llegas, acampas en mi tierra, sacudes mis cimientos, rompes mis fronteras, abres mis encierros.

Llegas, y avivas el hambre de Dios, de verdad, de hermano, de justicia, de vida.

Llegas, y sanas heridas añejas y tristezas nuevas.

Llegas, amas mi pobreza. Mi ayer entero, el ahora en su calma y su tormenta; el mañana posible.

Llegas, y conviertes el sollozo en fiesta, la muralla en puerta, la nada en poema.

Llegas cargado de ti y de otros … Palabra con mil promesas humanas, eternas.

Llegas, despiertas el amor dormido y te quedas

José María R. Olaizola, SJ