La comunidad de fe y vida es un espacio para compartir la vivencia diaria de la fe a la luz del evangelio. Estas comunidades se reúnen periódicamente cada 15 días y permiten compartir vivencias personales en primera persona a la luz de los textos evangélicos. Es posible formar parte de esta comunidad hasta después de Navidad. Después el grupo no admitirá nuevos miembros. Para ver el material de la siguiente reunión, sigue leyendo.
¡Qué amable es tu Morada, Señor del Universo!
Mi alma se consume de deseos por los atrios del Señor; mi corazón y mi carne claman ansiosos por el Dios viviente.
¡Felices los que habitan en tu Casa
y te alaban sin cesar!
¡Felices los que encuentran su fuerza en ti, al emprender la peregrinación!
Señor del universo, oye mi plegaria, escucha, Dios de Jacob;
protege, Dios, a nuestro Escudo
y mira el rostro de tu Ungido.
Epístola I de San Juan 3,1-2.21-24.
¡Miren cómo nos amó el Padre! Quiso que nos llamáramos hijos de Dios, y nosotros lo somos realmente. Si el mundo no nos reconoce, es porque no lo ha reconocido a él. Queridos míos, desde ahora somos hijos de Dios, y lo que seremos no se ha manifestado todavía. Sabemos que cuando se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es. Queridos míos, si nuestro corazón no nos hace ningún reproche, podemos acercarnos a Dios con plena confianza, y él nos concederá todo cuanto le pidamos, porque cumplimos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada.
Su mandamiento es este: que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos los unos a los otros como él nos ordenó. El que cumple sus mandamientos permanece en Dios, y Dios permanece en él; y sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado.
Para meditar previamente en casa y compartir en la reunión:
1. Que dice el texto literalmente?
2. Que me dice Dios a MI con el texto?
3. Que le digo en YO como respuesta?
4. Que me pide que cambie en mi proceso de conversión a través de la palabra?