La comunidad de fe y vida es un espacio para compartir la vivencia diaria de la fe a la luz del evangelio. Estas comunidades se reúnen periódicamente cada 15 días y permiten compartir vivencias personales en primera persona a la luz de los textos evangélicos. Para formar parte de esta comunidad es necesario que se solicite a través del correo de acogida (acogida@crismhom.org). Para no romper el ambiente de confianza entre las personas del grupo, es necesario acudir regularmente y solicitar formalmente ser un miembro más del grupo. El material para esta reunión es el siguiente:
Comunidad de fe y vida
Martes, 6 de noviembre de 2012
Evangelio: Marcos 12, 28b-34
«No estás lejos del reino de Dios.»
En aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó: «¿Qué mandamiento es el primero de todos?» Respondió Jesús: «-El primero es: «Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser.» El segundo es éste: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo.» No hay mandamiento mayor que éstos.» El escriba replicó: «Muy bien, Maestro, tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios.»Jesús. Viendo, que había respondido sensatamente, le dijo: «No estás lejos del reino de Dios.» Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.
¿Cómo se concreta en tu vida el mandamiento del amor? ¿Quién te ha enseñado a amar? ¿Te sientes amado por los demás? recuerda alguna situación reciente.
Evangelio: Marcos 12, 38-44
«Esa pobre viuda ha echado más que nadie.»
En aquel tiempo, entre lo que enseñaba Jesús a la gente, dijo: «¡Cuidado con los escribas! Les encanta pasearse con amplio ropaje y que les hagan reverencias en la plaza, buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; y devoran los bienes de las viudas, con pretexto de largos rezos. Éstos recibirán una sentencia más rigurosa.» Estando Jesús sentado enfrente del arca de las ofrendas, observaba a la gente que iba echando dinero: muchos ricos echaban en cantidad; se acercó una viuda pobre y echó dos reales. Llamando a los discípulos, les dijo: «Os aseguro que esa pobre viuda ha echado en el arca de las ofrendas más que nadie. Porque los demás han echado de lo que les sobra, pero ésta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir».
¿Cómo organizas y vives las donaciones a los demás? ¿Cómo te sientes al darte a los demás?
Oración de inicio de la reunión:
Salmo Responsorial: 17
«Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza.»
Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza; / Señor, mi roca, mi alcázar, mi libertador. R.
Dios mío, peña mía, refugio mío, escudo mío, / mi fuerza salvadora, mi baluarte. / Invoco al Señor de mi alabanza / y quedo libre de mis enemigos. R.
Viva el Señor, bendita sea mi Roca, / sea ensalzado mi Dios y Salvador. / Tú diste gran victoria a tu rey, / tuviste misericordia de tu Ungido.
Oración de fin de la reunión:
Dios de misericordia,
concédenos saber esperar en la oración
y acoger tu mirada de amor
sobre cada una de nuestras vidas.
Dios que nos amas,
por pobre que sea nuestra oración,
te buscamos con confianza.
Y tu amor se abre paso
a través de nuestras dudas e inquietudes.
Jesús el Cristo, incluso cargado de pruebas,
no amenazabas a nadie, sino que perdonabas.
Nosotros también quisiéramos saber perdonar
y permanecer en una total sencillez de corazón.
Jesús, alegría de nuestros corazones,
Tú derramas en nosotros tu Espíritu Santo,
que viene a animar en nosotros la confianza.
Por El comprendemos que el simple deseo de Dios
devuelve la vida a nuestra alma.
Espíritu Santo, concédenos poner paz
allí donde se dan oposiciones,
y hacer perceptible por nuestra vida
un reflejo de la compasión de Dios.
Sí, concédenos amar y decirlo con nuestra vida.